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SUSCRIBITEDiego Forlán habló de su presente en el fútbol japonés, de los orígenes de su carrera y el peso del apellido, de la exposición mediática y de cómo le gusta pasar sus ratos libres.
Actualmente Diego es figura en Cerezo Osaka, equipo japonés de discreta actuación en la liga J1. Si bien afirma estar "disfrutando mucho", reconoce que "nunca pensé que podía venir acá".
Sobre sus inicios en las divisiones formativas, Forlán contó en la entrevista brindada a la cadena internacional DIRECTV Sport's, que "fue complicado" sacarse el peso de "ser el rubiecito de Carrasco e hijo de Forlán (Pablo)".
"Lo más difícil es ser Diego Forlán y depender de mí", expresó.
Jugó en las inferiores de Peñarol y de ahí pasó a Danubio, aunque reconoce que hubiera recalado en Defensor Sporting. El tema es que desde la directiva aurinegra "me daban el pase si no me iba a Nacional ni a Defensor", recordó, y agregó que la falta de "oportunidades" fue el factor por el que posteriormente se fue de Uruguay.
2014 lo encontró en el fútbol nipón, fue muy bien recibido por los hinchas y gracias a sus goles rápidamente se convirtió en ídolo.
De la vida en el país asiático, Diego confesó que lo que más le agrada es "la educación de la gente y el respeto que tienen".
El pase a Japón surgió al poco tiempo de contraer matrimonio con Paz Cardozo, quien -cuenta Diego- le dijo "te acompaño a dónde sea".
Mientras Diego se mantiene alejado del hogar por el trajín del fútbol, su esposa se dedicó a montar una pequeña empresa de repostería, llamada Sweet Devotion, cuyo catálogo de productos se encuentra en el sitio web en japonés e inglés.
Cuando coinciden en sus ratos libres, ambos aprovechan para estudiar el idioma japonés, para el cual el jugador demostró tener ciertas aptitudes desde su presentación en Cerezo Osaka.
"Aprovecho, también, para leer bastante", contó, y al parecer no pierde el gusto por la televisión, como dejó en claro al señalar que "siempre hay alguna serie" para mirar.
Finalmente recordó la exposición mediática a la que se vio sometido, luego de su separación de la modelo argentina Zaira Nara. "Estaba tranquilo con mi familia, no le daba importancia a lo que dijeran", expresó.
Diego fue el mejor jugador y el goleador del Mundial Sudáfrica 2010, torneo en que la selección de Tabárez asombró al mundo por su gran rendimiento. Hoy, a sus 35 años, Forlán enfrentará un nuevo gran desafío en Brasil, torneo al que llega en buena forma física y futbolística.
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