17 de enero de 2026 - 10:57 El Mercosur y la Unión Europea firmarán este sábado en Asunción un acuerdo que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, en una cita histórica en tiempos de proteccionismo, marcada por la ausencia del presidente de Brasil y protestas en Europa.
El acuerdo que se negocia desde 1999 entre la UE y los miembros fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), creará un mercado que representa el 30% del PBI mundial y comprende más de 700 millones de consumidores.
La ceremonia de firma comenzará a las 12:00 en Asunción, sede actual de la presidencia rotativa del bloque al que también pertenece Bolivia.
Además del presidente anfitrión, Santiago Peña, asistirá a la firma su par uruguayo, Yamandú Orsi, y se espera la presencia del mandatario argentino Javier Milei.
El trato fue promovido especialmente por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien sin embargo no logró que se firmara en diciembre en Foz de Iguazú como tenía previsto.
En cambio tendrá lugar en el anfiteatro del Banco Central de Paraguay, donde se firmó en 1991 el "Tratado de Asunción" que dio inicio al Mercosur.
El tratado UE-Mercosur elimina aranceles a más del 90% del comercio bilateral y favorece las exportaciones de automóviles, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas europeas a los pioneros del Mercosur. A cambio, facilita la entrada a Europa de carne, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanas.
"Triunfo"
Tras la aprobación de los términos del acuerdo de parte de los países europeos el 9 de enero y el anuncio de firma en Paraguay, Lula anunció el jueves que no asistirá.
Una fuente de la presidencia brasileña dijo a la AFP que la firma estaba prevista inicialmente como un acto a nivel ministerial y que Paraguay cursó "invitaciones" a los presidentes "a última hora".
Lula recibió el viernes en su país a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, previo al vuelo de la dirigente europea a Asunción donde asistirá junto al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, a la firma del acuerdo.
Tras la reunión en Río de Janeiro, el mandatario brasileño aseguró que el acuerdo es "muy bueno para el mundo democrático y para el multilateralismo", mientras que Von der Leyen elogió "el poder de la cooperación y la apertura" en una declaración conjunta a la prensa.
La firma ocurre en medio de la incertidumbre mundial por las políticas proteccionistas y las amenazas de aranceles del presidente estadounidense Donald Trump.
Trump amenazó el viernes con aranceles a los países que no respalden sus planes de anexión de Groenlandia.
La resistencia europea
El pacto enfrenta la resistencia de agricultores y ganaderos de algunos países europeos, que se han movilizado en fuertes protestas contra la firma porque temen una inundación de productos sudamericanos con normas de producción que consideran menos rigurosas.
Miles de ellos hacen su reclamo desde hace días en las calles de Francia, Polonia, Irlanda o Bélgica.
Para calmar la ira del sector, la Comisión Europea diseñó una serie de cláusulas y concesiones.
Entre otras, anunció garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, que limita el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviene en caso de desestabilización del mercado.
Algunos de esos anuncios consiguieron revertir el voto negativo de Italia, que fue la llave de la aprobación del acuerdo entre los europeos.
Pero las medidas no alcanzaron para apaciguar a los productores, que planean una manifestación el 20 de enero en Estrasburgo, Francia.
Para que el acuerdo entre en vigor aún quedan pendientes la aprobación del Parlamento europeo y la de cada uno de los parlamentos de los países firmantes del Mercosur.
Algunos industriales sudamericanos también están inquietos. Se estima que en Argentina podría haber una pérdida de 200.000 empleos solo por el impacto en la industria automotriz local, dijo a la AFP Luciana Ghiotto, doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires.
AFP