16 de abril de 2026 - 18:35 Este jueves se presentó en el Palacio Legislativo el Censo 2025 de la población internada en el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa), elaborado junto a Unicef a partir de un relevamiento realizado entre octubre y noviembre del año pasado.
El informe releva información de 258 adolescentes encuestados sobre un total de 329 internados y expone cambios en los motivos de ingreso. “Respecto al tipo de infracciones por las que ingresaron a los centros del Inisa, entre 2018 y 2025 se observa un descenso de la proporción de adolescentes privados de libertad que mencionan haber cometido una rapiña (de 72% a 37%) y aumentan otros tipos de infracciones, como los homicidios (de 19% a 27%) o las asociadas a la comercialización de drogas (de 2% a 19%)”, señala el documento. Además, “un 10% menciona estar privado de libertad por hurto y un 8% por violación o abuso sexual”.
En relación al entorno familiar, el censo indica que “la mitad tiene actualmente algún familiar privado de libertad” y que dos de cada tres adolescentes responden que algún familiar estuvo preso en algún momento. También se consigna que “la mitad de los adolescentes privados de libertad tuvieron algún tipo de vínculo anterior con el Sistema Penal Juvenil (SPJ)”, proporción levemente superior a la registrada en 2018 y 2021.
El informe agrega que, desde 2018, se registra “un crecimiento de las sanciones no privativas de libertad (de 9% a 27%) y baja la cantidad de adolescentes que solamente tuvieron sanciones privativas de libertad (de 24% a 9%)”.
Sobre las condiciones de encierro, se establece que “actualmente, los adolescentes privados de libertad pasan en promedio 8 horas y media fuera de la celda y 15 horas y media dentro de ella”.
También se detalla que existen diferencias entre centros: “hay desde algunos con promedios de 9 horas de encierro hasta alguno con un promedio de 20 horas diarias”. En Montevideo el promedio es de 16 horas y media dentro de la celda y en Canelones de 15 horas.
De las entrevistas surge además que la edad promedio es de 17 años y que cerca de la mitad de los jóvenes permanece más de 15 horas diarias en sus celdas.
El presidente del Inisa, Jaime Saavedra, se refirió a los resultados y al proceso de relevamiento. “A mí lo que más me preocupa es el dato de que el 85% de los chiquilines que tenemos bajo nuestra responsabilidad no terminaron el ciclo básico, y el mismo guarismo registraba Uruguay en 2018 cuando se hizo este censo. Se ve que en casi 10 años no pudimos mover la aguja”, afirmó.
En ese sentido, agregó que “este censo nos dice que toda la estructura familiar y comunitaria” debe ser parte de las respuestas y planteó “empezar a generar entre el trabajo, el estudio, la capacitación y la reestructuración de los ambientes familiares en entornos positivos para quienes quieran cambiar su situación”.