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SUSCRIBITELa dimisión del director de la CIA, el general retirado David Petraeus, tras reconocer una relación extramatrimonial, se ha convertido en una trama cada vez más complicada que salpicó al general John Allen, responsable de las tropas de la OTAN en Afganistán.
Petraeus dimitió el pasado viernes tras reconocer una relación extramatrimonial de la que no dio detalles, aunque en pocas horas la prensa identificó a su amante como Paula Broadwell, autora de su biografía "All In: The Education of General Petraeus".
El affair se descubrió cuando una mujer, identificada posteriormente como Jill Kelley, amiga de la familia Petraeus, denunció a un amigo del FBI que había recibido correos electrónicos anónimos amenazantes, que se descubrió que provenían de Broadwell.
Mientras el FBI seguía la pista a las amenazas descubrió la relación con Petraeus que investigó ante el temor de que pudiera representar un problema de seguridad.
El caso se complicó más aún hoy cuando el Pentágono informó de que se está investigando al general Allen por supuestas "comunicaciones inapropiadas" con Kelley, con quien mantuvo una vasta correspondencia vía email.
El amigo del FBI de Kelley fue retirado del caso porque se "obsesionó" y en represalia puso al corriente del asunto al congresista republicano del estado de Washington David Reichert por temor a que no se siguiera investigando.
La presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, la demócrata Dianne Feinstein, asegura que varios congresistas, entre ellos el líder de la mayoría republicana en la Cámara baja, Eric Cantor, supieron del amorío antes que el presidente, Barack Obama.
EFE
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