17 de diciembre de 2025 - 21:33 El cometa 3I/ATLAS, un objeto de origen interestelar descubierto el 1º de julio, alcanzará el próximo viernes su punto de mayor aproximación a la Tierra. Según información científica, pasará a una distancia de unos 274 millones de kilómetros del planeta.
Los investigadores determinaron que no pertenece al Sistema Solar por su trayectoria. A diferencia de los cometas locales, no orbita alrededor del Sol, sino que lo atraviesa y continúa su recorrido hacia el espacio interestelar. “Entra y luego se va”, explican los científicos al describir su desplazamiento.
Durante su acercamiento, el cometa se ubicará a una distancia aproximada de dos veces la que separa a la Tierra del Sol. De acuerdo con los especialistas, esta aproximación no implica riesgos para la población, pero representa una oportunidad para su observación.
Entre sus características se destaca la velocidad, que llegó a alcanzar los 246 mil kilómetros por hora. También se estima que podría tratarse de uno de los cometas más antiguos conocidos. El tamaño de su núcleo se calcula entre 440 metros y 5,6 kilómetros.
3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar registrado hasta el momento. Su estudio puede aportar información sobre la formación de planetas en otros sistemas solares. Desde la Dirección de Ciencias y Exploración de la NASA, el científico Gerónimo Villanueva señaló que el cometa “nos trae información de cómo se generan otros sistemas planetarios, cómo otros planetas se forman”.
Villanueva explicó que los análisis realizados indican una composición distinta a la de otros cometas del Sistema Solar. “Hemos descubierto que tiene muchísimo dióxido de carbono, que es distinto a otros cometas de nuestro sistema solar. Entender la composición química y por qué difieren nos habla de cómo se forman cometas en otros sistemas solares”, indicó.
A diferencia de objetos interestelares detectados con anterioridad, el seguimiento de 3I/ATLAS cuenta con tecnología más avanzada. Según Villanueva, los anteriores “eran muy débiles y no tuvieron tanta actividad”, mientras que en este caso se dispone del telescopio espacial James Webb, que permite mediciones con mayor precisión. El paso relativamente cercano al Sol también favorece la liberación de gases, lo que facilita su análisis.
Tras su descubrimiento, surgieron teorías sobre un posible origen no natural del cometa, que fueron descartadas por la NASA. Villanueva afirmó que existe “mucha falsa información” y que por ese motivo la agencia realizó actividades de divulgación para aclarar que se trata de un objeto natural y que hay una campaña de observación en curso.
Desde la NASA también señalaron que la puesta en funcionamiento del telescopio Rubin, ubicado en Chile, podría permitir el hallazgo de más objetos provenientes de otros sistemas solares. Según Villanueva, la capacidad de ese instrumento para monitorear el cielo “como nunca antes” abre la posibilidad de detectar nuevos cuerpos interestelares en el futuro.