El eclipse todavía no comenzó, pero ya se desató una carrera contrarreloj: conseguir los lentes adecuados para mirar el Sol con farmacias y ópticas que se quedaron sin stock.
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SUSCRIBITEA pocas horas del fenómeno que podrá verse este miércoles, miles de personas recorrieron farmacias, ópticas y museos de España, Francia, Bélgica y Portugal en busca de lentes protectores.
El eclipse todavía no comenzó, pero ya se desató una carrera contrarreloj: conseguir los lentes adecuados para mirar el Sol con farmacias y ópticas que se quedaron sin stock.
La desesperación por conseguir un par llevó también a las autoridades y especialistas a insistir en un punto clave: no todos los lentes sirven para observar directamente el Sol. Por ejemplo en España, retiraron seis modelos del mercado por "riesgo de lesiones oculares".
El eclipse podrá observarse de forma total en una franja diagonal que atravesará el noroeste de España hasta las islas Baleares durante la tarde del miércoles. En Bélgica será parcial, pero la Luna llegará a ocultar cerca del 90% del Sol.
En España, unos 30 museos científicos participaron de una campaña impulsada por el gobierno y la ONCE para distribuir cerca de dos millones de pares de lentes gratuitos. A pocas horas del eclipse, sin embargo, varios puntos ya habían agotado sus existencias.
En Barcelona, Mabel llegó a un puesto de la ONCE justo cuando entregaban el último par. En algunas farmacias todavía podían conseguirse por entre 3 y 4 euros, mientras una óptica de la ciudad llevaba diez días sin unidades.
La fiebre cruzó los Pirineos y llegó a Francia. En París, varias farmacias también agotaron sus lentes y otras recibieron largas filas de clientes que buscaban hacerse con uno de los últimos pares disponibles.
En una farmacia, cada lente se vendía a 5,95 euros y las unidades se terminaron durante la espera de los clientes. El comercio esperaba recibir otros 500 pares esa misma noche. "Es una locura total", resumió el farmacéutico, que contó además que los proveedores quedaron desbordados por la avalancha de pedidos y que algunas entregas comenzaron a hacerse incluso mediante Uber.
El presidente de la Federación de Sindicatos Farmacéuticos de Francia, Philippe Besset, reconoció que la demanda fue muy superior a la prevista. Los proveedores habían calculado que unas 200 unidades por farmacia serían suficientes, pero algunos establecimientos vendieron esa cantidad en apenas una semana.
En Bruselas, la escena fue todavía más rápida. Una óptica recibió dos cajas con 100 pares en total y los vendió todos en apenas 30 minutos. En Lisboa, varias farmacias también agotaron sus existencias durante los últimos días. El Club Visao, que reúne a más de 600 ópticas, llegó a ofrecer un par gratuito por persona y tuvo que reabastecerse varias veces antes de volver a quedarse sin unidades.
Con información de AFP.
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