22 de julio de 2026 - 18:14 Para algunas personas viajar en avión representa una experiencia esperada, mientras que para otras implica enfrentar un miedo que comienza incluso días antes del vuelo. La aerofobia, o miedo a volar, es un temor frecuente que, en los casos más severos, puede interferir con la posibilidad de viajar.
Según diversos estudios, entre un 25% y un 40% de las personas experimentan ansiedad antes de subir a un avión, aunque no todos los casos corresponden a una fobia clínica.
La psicoterapeuta Sabina Alcaraz señaló que cada vez recibe más consultas por este motivo y explicó que "el tema es cuando este miedo llega a ser excesivo, inhabilitante", al punto de que algunas personas comienzan días antes del viaje con pensamientos catastróficos e, incluso, evitan acercarse al aeropuerto.
Fiorella Sorrentino, quien convive con este temor, relató que el estrés comienza antes del viaje. "Los días antes a volar ya es como que tengo que ponerme en modo avión", contó. También explicó que los momentos de mayor tensión son el despegue y el aterrizaje, y que el impacto es tanto físico como emocional.
De acuerdo con la especialista, la aerofobia suele estar vinculada a un perfil ansioso y puede tener distintas causas, como la sensación de falta de control, los espacios cerrados, las turbulencias, experiencias previas o noticias sobre accidentes aéreos. También puede asociarse a otros miedos, como el de las alturas o los espacios reducidos.
Sorrentino recordó que una experiencia con fuertes turbulencias en uno de sus primeros vuelos marcó su relación con los viajes en avión y consideró que el temor responde a una combinación de vivencias y características personales.
Para reducir la ansiedad, Alcaraz recomendó informarse sobre el funcionamiento de los aviones, evitar contenidos que aumenten el miedo antes de viajar y aplicar técnicas de relajación, respiración, meditación o mindfulness. En los casos de mayor intensidad, indicó que es importante consultar a un profesional de la salud mental.
Sorrentino afirmó que utiliza ejercicios de respiración durante los vuelos y que, aunque el miedo continúa presente, procura que no le impida viajar: "A pesar del miedo, que es grande, trato de que el miedo no me limite, porque detrás hay una experiencia que si el miedo la traba, me la pierdo yo".
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