12 de diciembre de 2025 - 09:53 Vecinos de Pocitos advierten un deterioro sostenido en la seguridad del barrio y aseguran que los episodios delictivos se han vuelto parte de la vida cotidiana. Para documentar lo que ocurre, los residentes armaron un grupo de WhatsApp donde comparten videos que muestran desde arrebatos violentos hasta allanamientos, además de actos de vandalismo y constantes conflictos en la vía pública.
Situaciones alarmantes
Las imágenes registran una secuencia recurrente de hechos preocupantes: motociclistas que suben a la vereda para arrancar cadenas del cuello de transeúntes, asaltos a personas mayores, ataques con armas blancas, enfrentamientos con piedras y palos, y delincuentes que trepan rejas o alambradas para ingresar a viviendas.
También se han captado actos de indecencia en autos estacionados y escenas vinculadas a extrema vulnerabilidad, como personas durmiendo contra las fachadas de las casas, muchas veces con comportamientos agresivos que generan temor entre los vecinos.
Arrebatos, intrusos en las azoteas y campamentos improvisados
Los representantes vecinales afirman que no han obtenido respuesta de ningún organismo público. Reclaman mayor presencia policial, intervención del Mides ante la situación de personas en situación de calle que afectan la convivencia y acciones de la Intendencia para ordenar el espacio público. “No hay un solo día sin un incidente”, señalan, y advierten que los delincuentes parecen conocer con precisión las rutinas del barrio.
Una vecina de 63 años relató que sufrió el robo de su cadena mientras caminaba hacia el dentista. El agresor, en moto, fingió esquivarla y le arrancó el collar en cuestión de segundos, un método que aparece repetidamente en los videos compartidos por la red vecinal. Otros residentes dicen haber visto personas caminando por las azoteas de madrugada y denuncian robos en viviendas cercanas.
A esto se suma la presencia de campamentos improvisados levantados junto a los muros de algunas casas, situación que trae consecuencias directas: acumulación de residuos, uso del espacio como baño y conflictos que en ocasiones derivan en violencia verbal o física.
Los vecinos sostienen que la zona está desbordada y que las llamadas al 911 no han dado resultados concretos. Mientras esperan una intervención urgente de las autoridades, continúan registrando y compartiendo cada incidente que ocurre en su barrio.