18 de octubre de 2024 - 19:45 Los funcionarios del Hospital Francisco Soca de Canelones expresaron su preocupación luego del incidente ocurrido el pasado jueves, cuando una mujer disfrazada de enfermera ingresó al centro de salud y entregó un arma de fuego a un recluso internado. La situación generó gran nerviosismo entre trabajadores, pacientes y familiares presentes.
La dirección del hospital y el grupo de gestión mantuvieron una reunión con la comisión interna del sindicato de salud pública para evaluar lo sucedido y discutir las medidas a tomar para evitar futuros episodios similares.
Martín Pereira, representante de la Federación de Salud Pública, calificó la situación como “compleja” y destacó la tensión vivida en el hospital durante los hechos.
“El nerviosismo era evidente tanto en los trabajadores como en los usuarios y sus familiares. La noticia corría, pero nadie sabía con certeza lo que estaba pasando. Por suerte no hubo heridos, pero podríamos estar lamentando varias muertes con un arma de fuego dentro de un hospital”, señaló Pereira.
“Es común que los heridos ingresen a los hospitales y que haya presión para salvar a los miembros de estas bandas. A menudo tenemos que solicitar refuerzos del Ministerio del Interior para proteger tanto a los trabajadores como a los usuarios”, añadió Pereira.
El representante sindical expresó especial preocupación por la presencia de niños en las puertas de emergencia y policlínicas: “En su mayoría, hay menores esperando ser atendidos o acompañando a sus familiares, lo que hace aún más alarmante este tipo de situaciones”.