22 de abril de 2026 - 17:20 El Instituto Nacional de Estadística (INE), dio a conocer el informe sobre Pobreza Multidimensional 2025, que aplica la metodología internacional Alkire-Foster, señala que el 18,7% de la población uruguaya se encuentra en situación de pobreza, siendo la infancia el sector más afectado.
Este informe es diferente al de Estimación de la pobreza por el método de ingreso correspondiente a 2025, presentado días atrás. Ese trabajo señalaba que, para el total del país, la incidencia de la pobreza en las personas se estimó en 16,6%. Estas personas no superan el ingreso mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias.
El estudio, que evalúa quince indicadores clave en áreas como educación, vivienda, servicios básicos, protección social y empleo, identifica las carencias más críticas que limitan el bienestar de miles de uruguayos.
El análisis subraya que las principales privaciones que enfrentan los uruguayos se centran en la escolaridad insuficiente de los adultos y la informalidad laboral. Sin embargo, al profundizar en la medición multidimensional, se destacan otras áreas de alta vulnerabilidad.
Entre las carencias más persistentes se encuentran el hacinamiento (con tres o más personas por dormitorio) y la precariedad de los materiales de construcción de las viviendas. En el ámbito de los servicios, el acceso a un saneamiento adecuado sigue siendo una brecha significativa, especialmente en el interior del país y en zonas periféricas.
La educación es un pilar crítico. Las privaciones se manifiestan en el bajo logro educativo de la población adulta y, crucialmente, en el rezago escolar o la inasistencia de niños y adolescentes, un factor que consolida la reproducción intergeneracional de la pobreza.
La "Infantilización" de la pobreza
Los datos revelan un marcado sesgo etario: la pobreza multidimensional afecta de forma mayor a los niños, niñas y adolescentes (NNA).
Los hogares con menores presentan una mayor incidencia e intensidad de la pobreza. Esto significa que no solo hay más niños en situación de pobreza, sino que también sufren un número más alto de carencias simultáneas en comparación con los hogares integrados solo por adultos.
Para la infancia, las afectaciones más importantes son el hacinamiento crítico (la privación más palpable para los NNA, afectando directamente su salud, desarrollo y rendimiento escolar), el rezago y abandono educativo y la vulnerabilidad sanitaria, con dalta de saneamiento y agua potable.