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Javier Martínez es auxiliar en enfermería y uno de los principales impulsores del método Abrigo en Uruguay.

El método Abrigo llegó a Uruguay para "inmunizar con amor"

En Montevideo ya está funcionando en un espacio ubicado en Agraciada 2435. Es público, pero para concurrir es imprescindible agendar hora previamente al 099 882 416.

21 de octubre de 2020 - 00:00

El momento de la vacunación puede ser estresante para bebés y niños, pero también para adultos. Por eso, el método Abrigo busca reducir el dolor basándose sobre todo en la contención y en la aplicación de estrategias de distracción.

Javier Martínez es auxiliar en enfermería y uno de los principales impulsores del método Abrigo en Uruguay, que consiste en inmunizar de manera respetuosa poniendo en primer lugar a la persona ante una intervención médica. 

En ese sentido, dijo que "si aumentamos la calidad, disminuye el dolor. El dolor es un segundo, un instante, lo demás es sufrimiento", aseguró.

Tras años de estudio e intercambio con otros profesionales de la salud, Javier instaló un vacunatorio que implementa el método con características muy diferentes: un espacio tranquilo, colorido, con música y juguetes, donde se trabaja con tiempo y sobre todo con paciencia. 

"Una cosa importante cuando estamos inmunizando es que si llora, liberamos el dolor. No reprimimos esa angustia", subrayó. 

Una de las estrategias del método es la teta analgesia, procedimiento mediante el cual el bebé se alimenta y libera endorfinas que generan una sensación de alivio y bienestar mientras recibe tres vacunas simultáneas.

Ese proceso de inmunización "es muy agresivo", opinó Martínez, que aseguró que "el 99% de las mamás primerizas lloran" al vacunar a sus bebés. 

A los cinco años, los niños deben vacunarse nuevamente. Según explicó Javier, en esta edad es muy importante la comunicación.

"No es lo mismo decirle a un niño de esa edad que lo vamos a pinchar con una vacuna y  que le va a doler, aunque le digamos que va a ser poquito, a que le digamos te voy a pasar una inmunización y puede que te moleste", explicó.

"El cerebro, de todo lo que dije, va a tomar dolor y pinchar", destacó.

El método se utiliza en todas las edades, incluso en adultos que tienen fobia a las vacunas, donde mediante ejercicios de respiración y meditación logran su objetivo sin padecer el momento.

El impulsor del método en nuestro país ejemplificó con el caso de una joven de 24 años, que tuvo que ir tres meses al psicólogo para darse la vacuna antitetánica e igualmente no pudo.

"Mediante respiración y ejercicios, logró inmunizarse", dijo.

Las madres que eligen este método valoran el tiempo y la contención para la familia y los menores.

Destacan, entre otras cosas, la posibilidad de estar activas a la hora de calmarles el dolor, contener a sus hijos y la tranquilidad que les genera estar acompañando a los niños en ese difícil momento.

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