El debate sobre la posibilidad de otorgar un indulto desde el Parlamento tiene antecedentes en Uruguay, aunque no en el siglo XXI. Para encontrar un caso hay que remontarse a 1935, durante el gobierno de facto de Gabriel Terra.
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SUSCRIBITEEn 1935 atentó contra Terra en Maroñas; fue condenado y en 1943 la Asamblea General lo indultó, lo que permitió su liberación tras años de prisión.
El debate sobre la posibilidad de otorgar un indulto desde el Parlamento tiene antecedentes en Uruguay, aunque no en el siglo XXI. Para encontrar un caso hay que remontarse a 1935, durante el gobierno de facto de Gabriel Terra.
Ese año, el 2 de junio, un opositor al gobierno, Bernardo García, intentó atentar contra el entonces jefe de Estado en el Hipódromo de Maroñas. Terra llevaba chaleco antibalas y, en el momento del disparo, el arma fue desviada. La bala atravesó su hombro, sin provocarle heridas de gravedad.
García fue condenado y permaneció en prisión hasta 1943, cuando la Asamblea General le otorgó el indulto, lo que derivó en su liberación.
El abogado constitucionalista Martín Risso señaló que este tipo de decisiones son excepcionales y diferenció su aplicación de otras herramientas legislativas. “El Parlamento uruguayo ha votado amnistías, que son normas generales”, indicó, y precisó que el indulto “es para casos puntuales”.
Consultado sobre la posibilidad de aplicar esta figura en la actualidad, sostuvo que “es muy claro que el indulto es posible”, aunque advirtió sobre sus implicancias. Según afirmó, se trata de una herramienta “extraordinaria” y su uso en situaciones concretas puede implicar “soluciones legislativas con nombre y apellido”.
Risso también planteó que avanzar en esa línea podría generar efectos a futuro. “Abriendo una puerta verdaderamente complicado” y “qué va a pasar cuando se den casos similares”, expresó en referencia a eventuales precedentes.
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