En las últimas semanas, la frecuencia de noticias sobre terremotos en puntos tan distantes como Indonesia, España, Colombia y Venezuela ha generado una creciente inquietud a nivel global.
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SUSCRIBITEAnte la ocurrencia y magnitud de los fenómenos surge la duda de si estamos ante un fenómeno inusual: la geóloga Leda Sánchez explica la situación y advierte sobre la vulnerabilidad de Uruguay.
En las últimas semanas, la frecuencia de noticias sobre terremotos en puntos tan distantes como Indonesia, España, Colombia y Venezuela ha generado una creciente inquietud a nivel global.
Con un registro que supera ampliamente la decena de eventos sísmicos de magnitud superior a 7 en lo que va de 2026, muchos se preguntan si el planeta atraviesa un periodo de actividad fuera de lo común.
Sin embargo, los expertos señalan que, aunque la cifra es llamativa, se mantiene dentro de los promedios anuales esperables según el Servicio Geológico de Estados Unidos.
La mayoría de estos fenómenos han ocurrido en zonas de alto riesgo conocido, como el Cinturón de Fuego del Pacífico, que concentra el 80% de la sismicidad mundial, y el cinturón Alpino-Himalayo. Según los datos técnicos, no existe una tendencia de aumento real en la actividad; por ejemplo, mientras este año se contabilizan 11 grandes sismos, en 2025 hubo 9 y en 2022 apenas 4.
La geóloga de referencia en Uruguay, Leda Sánchez, enfatizó que la ocurrencia de estos fenómenos es una constante de la dinámica terrestre. “No es raro que ocurran terremotos, ocurren en todos lados. No sabemos cuándo, pero sabemos que van a haber terremotos siempre”, explicó la especialista.
Para Sánchez, el foco de la discusión no debe estar solo en la magnitud del sismo, sino en la preparación de las ciudades."El terremoto no mata, mata lo que construye el hombre que se le cae encima al hombre", sentenció Sánchez, destacando que la prevención y el control de los métodos constructivos son las únicas herramientas efectivas para proteger a la población.
Pese a que el país se encuentra fuera de las zonas de mayor peligro como el Cinturón del Pacífico, la experta advirtió que el país posee una sismicidad baja con magnitudes que van de leves a moderadas. No obstante, el riesgo para el territorio uruguayo se ve agravado por un factor normativo.
Sánchez señaló que, a diferencia de otros países con tradición sísmica, Uruguay “no tiene ningún tipo de normativa constructiva” que considere estos movimientos. Esta falta de regulación, sumada a la recurrencia natural de estos eventos en el tiempo, plantea un desafío para la seguridad de la infraestructura nacional ante futuros sismos que, aunque moderados, podrían generar daños por la falta de preparación previa.
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