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Deforestación

La castaña o nuez amazónica, la otra víctima de la deforestación en Bolivia

Vital Muñoz se interna la Amazonía boliviana, en busca de las últimas castañas de la temporada.

26 de marzo de 2024 - 13:47

Vital Muñoz se interna la Amazonía boliviana, en busca de las últimas castañas de la temporada. Como él, miles de recolectores están inquietos por el avance de la deforestación que está mermando la producción de este fruto aliado de los bosques tropicales.

"Sacábamos más barricas (bultos) antes. Hemos ido a menos", se lamenta el cosechador de 76 años mientras abre a golpe de machete los cocos ennegrecidos de los que se extrae la nuez amazónica o castaña en cáscara. "Sacábamos más barricas (bultos) antes. Hemos ido a menos", se lamenta el cosechador de 76 años mientras abre a golpe de machete los cocos ennegrecidos de los que se extrae la nuez amazónica o castaña en cáscara.

El año pasado se exportaron 23.000 toneladas de castaña, una caída del 15% con respecto a 2022, cuando se vendieron 27.000 toneladas, según la entidad privada Instituto Boliviano de Comercio Exterior.

El 90% de la producción boliviana se distribuye en Países Bajos, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Brasil, principalmente.

La castaña es considerada un superalimento y Bolivia es uno de sus principales productores, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La castaña es considerada un superalimento y Bolivia es uno de sus principales productores, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

"El bosque se aleja"

Vital vive en Nueva Vista, a 1.200 kilómetros de La Paz, una pequeña comunidad, con 42 familias, que pertenece al municipio de Cobija, en el departamento de Pando, fronterizo con Brasil.

"El bosque se aleja", comenta este campesino que trabaja como recolector junto a cinco de sus sietes hijos. "El bosque se aleja", comenta este campesino que trabaja como recolector junto a cinco de sus sietes hijos.

Según percibe, ahora debe caminar alrededor de media hora o más desde su parcela hasta los árboles de castaña, cuando en el pasado realizaba ese mismo recorrido en 15 minutos.

Sombreado por la espesa vegetación, esta vez Vital se interna solo en el bosque bajo el sol y humedad intensos, para recoger las últimas semillas de la cosecha que se extiende de diciembre a marzo.

En una jornada, un recolector puede extraer un bulto de hasta 70 kilos que se vende a las empresas comercializadoras por el equivalente a 35 dólares.

Aunque este año los precios parecieron salvar la temporada, Vital observa con preocupación la pérdida año tras año del área boscosa.

"Todos los días vengo a mi chaco (tierra), pero este monte se pierde. Me quedo todo el día aquí, no me imagino mi vida sin el bosque", sostiene en una de las pausas de su trabajo. "Todos los días vengo a mi chaco (tierra), pero este monte se pierde. Me quedo todo el día aquí, no me imagino mi vida sin el bosque", sostiene en una de las pausas de su trabajo.

Poco más de 25.000 familias se dedican a la recolección de la castaña en cáscara en toda Bolivia según la agencia estatal de alimentos.

La castaña se produce de forma natural, sin fertilizantes ni plaguicidas, únicamente a través del proceso de polinización que involucra a insectos como las abejas o mamíferos roedores como el jochi. AFP

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