27 de octubre de 2026 - 21:49 Uruguay cuenta con un laboratorio biotecnológico que desarrolla fagoterapia, un tratamiento para combatir infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos. La terapia está autorizada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) desde 2024 y el laboratorio que la aplica es el único de América Latina habilitado para este procedimiento, según sus responsables.
La fagoterapia utiliza bacteriófagos, virus que infectan y destruyen bacterias sin atacar las células humanas. El traumatólogo y ortopedista Justino Menéndez explicó que se trata de virus presentes en la naturaleza que tienen la capacidad de actuar sobre las bacterias.
"La principal característica es que esos virus atacan a la bacteria, pero no atacan a la célula normal del organismo", señaló.
El procedimiento consiste en identificar la bacteria que causa la infección y probar qué fagos pueden eliminarla. Luego, los virus seleccionados se producen en las cantidades necesarias para el tratamiento y se administran al paciente, solos o en combinación con otros tratamientos.
La iniciativa surgió durante la pandemia de COVID-19. Gregorio Iraola, investigador y cofundador de Kinzbio, contó que el equipo comenzó a trabajar en esta alternativa después de conocer los casos de pacientes hospitalizados que desarrollaban infecciones bacterianas resistentes.
"Los médicos nos decían que la mayoría de los pacientes no fallecían por el COVID en sí, sino por infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos que contraían en las unidades de cuidados intensivos", explicó.
Menéndez indicó que la resistencia bacteriana representa un problema creciente y que existen microorganismos multirresistentes para los que las opciones de tratamiento son limitadas. En ese contexto, sostuvo que la fagoterapia permite contar con otra herramienta para tratar determinadas infecciones.
Cómo se aplica el tratamiento
El proceso comienza cuando un médico solicita la evaluación de un paciente cuya infección no responde a los antibióticos o presenta dificultades para recibir el tratamiento convencional.
Según detalló Iraola, primero se identifica y aísla la bacteria del paciente. Después, se la analiza en el laboratorio y se la enfrenta a los fagos disponibles en un banco que reúne virus previamente estudiados. Una vez seleccionado el candidato adecuado, se inicia su producción para alcanzar las dosis necesarias.
La administración puede realizarse por distintas vías, según el tipo y la ubicación de la infección. Menéndez mencionó las vías inhalatoria, oral, tópica y la aplicación directa en el foco infeccioso.
La terapia ya se utilizó para tratar infecciones respiratorias, urinarias, óseas, de heridas y asociadas a prótesis, incluidos casos en los que las bacterias presentan resistencia a los antibióticos.
El traumatólogo, que trabaja desde hace más de 35 años con infecciones de prótesis de cadera, señaló que esta alternativa puede ser útil en pacientes con dificultades para responder a los tratamientos habituales.
Los resultados en Uruguay
El laboratorio funciona desde hace dos años y, de acuerdo con Iraola, ya trató a 30 pacientes. Los procedimientos se realizaron en distintas instituciones de salud y, según los datos aportados por los responsables, el 95% de los pacientes tratados se recuperó, sin que se hayan reportado efectos adversos.
Iraola explicó que la evaluación contempla dos aspectos: la seguridad y la eficacia. En relación con esta última, indicó que en la mayoría de los pacientes se logró erradicar la bacteria, es decir, que dejó de haber evidencia de la infección.
Menéndez también relató el caso de una paciente de 30 años con una infección asociada a un implante, que había sido sometida a varias operaciones por una patología congénita. La aplicación directa de fagoterapia permitió avanzar en su tratamiento, según señaló el especialista.
Los responsables del laboratorio indicaron que hay otros pacientes en lista para recibir la terapia y que buscan ampliar su disponibilidad.
El acceso al tratamiento
Aunque la fagoterapia está autorizada en Uruguay, su acceso todavía no es universal. Iraola explicó que tanto en el sector público como en el privado se utiliza en casos puntuales y que algunas instituciones y seguros privados han cubierto el procedimiento tras evaluar cada situación.
"No hay una forma universal de acceso. Obviamente que hay una barrera económica aún para el acceso", afirmó el investigador, quien señaló que trabajan para desarrollar mecanismos que permitan ampliar la disponibilidad del tratamiento.