4 de marzo de 2026 - 21:32 La testosterona es una hormona vinculada al desarrollo muscular y la energía, asociada históricamente a los hombres, pero también clave en la salud de las mujeres. Especialistas consultados explicaron que cumple funciones en la composición corporal, el metabolismo, la fuerza, el estado de ánimo y la salud ósea.
Niveles bajos pueden manifestarse con cansancio, menor rendimiento físico, dificultad para ganar masa muscular o aumento de grasa visceral, incluso cuando hay entrenamiento y alimentación adecuados. A partir de los 30 o 40 años, sus niveles pueden descender de forma progresiva, con cambios más marcados en mujeres después de los 40.
Los profesionales señalan que el equilibrio hormonal no depende solo de la testosterona, sino también del cortisol y la insulina. El descanso, la alimentación y el manejo del estrés influyen directamente en sus valores. Restricciones calóricas prolongadas, exceso de entrenamiento, ciertos medicamentos o trastornos como problemas tiroideos pueden alterar su producción.
Para evaluar la situación, recomiendan estudios de sangre que midan testosterona total, libre y biológicamente activa, además de otros parámetros hormonales. El abordaje debe ser individual y supervisado por equipos especializados.
Si bien existen terapias hormonales, como inyecciones, geles o pellets, advierten que no son la primera opción ante síntomas como fatiga o aumento de grasa corporal. Su uso requiere control médico debido a posibles efectos secundarios y riesgos asociados al exceso.
El objetivo, según indican, es optimizar los niveles dentro de parámetros normales para mejorar la salud y el rendimiento, no priorizar resultados estéticos. El ejercicio es una herramienta central, pero debe realizarse con evaluación médica y control hormonal adecuado.
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