Leonardo “Pollo” Hernández nos cuenta la historia de los lentes de sol, un artículo antiquísimo y que goza de una vigencia indiscutida.
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SUSCRIBITEEn esta habitual columna de moda en Telenoche, conocemos el ADN de este accesorio que hoy forma parte de nuestro día a día, pero que tiene un gélido origen.
Leonardo “Pollo” Hernández nos cuenta la historia de los lentes de sol, un artículo antiquísimo y que goza de una vigencia indiscutida.
Aunque su uso suele asociarse al verano, también se utilizan en invierno y de hecho provienen de latitudes caracterizadas por el frío. Las primeras gafas de sol fueron utilizadas por el pueblo esquimal o Inuit en el norte de América del Norte, específicamente en Alaska y partes de Siberia rusa, hace más de 700 años.
Se cree que los primeros anteojos fueron confeccionados utilizando huesos con ranuras para evitar el resplandor del sol en el hielo.
Posteriormente, en la mitad del siglo XIX, un óptico en Inglaterra comenzó a añadir color a los cristales, marcando un avance importante en su desarrollo.
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