2 de septiembre de 2026 - 10:19 La Sociedad de Productores Forestales del Uruguay (SPF) presentó este martes, en un desayuno de trabajo realizado en el Radisson Victoria Plaza Hotel, una propuesta estratégica orientada a los próximos 15 años que proyecta sumar 500.000 hectáreas forestadas a la superficie productiva nacional.
Bajo la consigna "Decisiones de hoy marcan el futuro", el encuentro liderado por la presidenta de la gremial, la ingeniera agrónoma forestal Lucía Basso, expuso el fuerte impacto macroeconómico y social que tendría esta expansión, aunque advirtió que para concretarla se requiere reactivar de forma urgente el ritmo de plantación en el país.
De acuerdo con los datos presentados por la SPF, la incorporación de este medio millón de hectáreas adicionales generaría un incremento del 2,5% en el Producto Interno Bruto (PIB), la creación de 16.000 nuevos puestos de trabajo y un saldo favorable de 2.300 millones de dólares adicionales en exportaciones para el sector.
El peso actual de la forestación
A casi 40 años de la promulgación de la Ley Forestal, el sector se ha consolidado como uno de los principales motores económicos de Uruguay. Actualmente, el área forestada abarca 1.160.000 hectáreas, lo que representa el 6,6% del territorio nacional.
Esta actividad produce un movimiento económico equivalente al 6% del PIB, genera 46.000 empleos directos e indirectos en el suelo nacional y lidera las exportaciones del país.
Además, cuenta con más del 90% de sus plantaciones certificadas bajo exigentes estándares internacionales de sostenibilidad.
La urgencia de innovación
A pesar de la solidez actual del sector, los productores forestales manifestaron su preocupación por la desaceleración de la actividad en los últimos años. Según la gremial, la tasa de plantación de áreas nuevas ha caído de forma considerable y actualmente se encuentra en menos del 1% anual, lo que significa que el sector prácticamente no está registrando crecimiento en superficies nuevas.
La presidenta de la SPF remarcó que el cumplimiento de las metas proyectadas a 15 años no depende únicamente de los esfuerzos del sector privado, sino que requiere de políticas públicas coordinadas y decisiones clave en áreas de infraestructura, logística y el mantenimiento de reglas claras.
"¿Y qué falta resolver para que esas 500.000 hectáreas dejen de ser una posibilidad en un papel y se conviertan en bosques, en trabajo y en desarrollo para el interior del país?", cuestionó Basso durante su intervención, concluyendo que el futuro de la actividad "depende de las decisiones que tomemos entre todos, si lo recorremos o si se queda guardado en un cajón".