En su homilía pronunciada en Paysandú, el papa León XIV evocó al beato Jacinto Vera, que “fue testigo coherente de la fe” y “desplegó su celo pastoral en todas direcciones y sin medir los sacrificios”.
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SUSCRIBITEEn su homilía en Paysandú, el pontífice se refirió a “tres símbolos” de la región que ayudan a “reflexionar sobre el tesoro de la fe”.
En su homilía pronunciada en Paysandú, el papa León XIV evocó al beato Jacinto Vera, que “fue testigo coherente de la fe” y “desplegó su celo pastoral en todas direcciones y sin medir los sacrificios”.
El pontífice recordó que Vera se instaló, durante la defensa de Paysandú, en la Isla de la Caridad, “para atender a refugiados y heridos de ambos bandos”. “Ahí se quedó, hasta la caída del sitio, para acompañar a su gente, suplicando en nombre de Dios que los ejércitos de hermanos se dieran el abrazo fraternal”.
Más adelante. León XIV mencionó “tres símbolos que caracterizan la región” y que “ayudan a reflexionar sobre el tesoro de la fe”: el puente, los palmares y el mate.
En primer lugar mencionó al puente General Artigas, que une dos países. “Qué importante es ser constructor de puentes. Esa es la vocación a la que todos estamos llamados. Construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe, como lo hizo el beato Jacinto, a tiempo y a destiempo”.
El papa dijo que el puente debe tener “buenos cimientos” para “no sucumbir a las corrientes más enfurecidas”.
“Cada vez que vayan a la costa y divisen el puente, recuerden que este símbolo nos representa y nos indica la importancia de una sólida formación cristiana”, señaló.
Luego habló de los palmares, un árbol resistente a los vientos y de raíces profundas.
“La Iglesia es una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común la palabra de Dios, los sacramentos, la oración y la acción caritativa”, señaló.
Finalmente, el papa habló del mate, “signo de familiaridad, de amistad, de encuentro. Nos enseña a compartir, a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan. Es signo de acogida, de integración y de valores comunes. Tomar mate es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y acompañan un momento de silencio, de oración. En estos espacios de soledad, ¿cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones, sus necesidades, sus deseos y anhelos más profundos?”.
El pontífice sostuvo que “la fe forma parte del pueblo uruguayo desde sus orígenes y es necesario transmitirla a las futuras generaciones con valentía creativa”.
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