La unidad 18 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) ubicada en Durazno alcanzó su límite de capacidad y comenzó a derivar a los nuevos reclusos a otros centros penitenciarios del país.
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SUSCRIBITESe busca “evitar el hacinamiento” de la población, explicó el jefe de Policía del departamento, Gabriel Lima.
La unidad 18 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) ubicada en Durazno alcanzó su límite de capacidad y comenzó a derivar a los nuevos reclusos a otros centros penitenciarios del país.
El establecimiento fue diseñado para albergar a menos de 100 internos y actualmente supera los 200 privados de libertad, incluyendo población masculina y femenina.
La situación de sobrepoblación afecta a todos los sectores del centro, incluso al área destinada a mujeres, que ya no cuenta con plazas disponibles.
Gabriel Lima, jefe de Policía de Durazno, señaló que los privados de libertad van “derivados a Montevideo”.
“Para evitar un hacinamiento, las autoridades de dicha unidad han decidido no recibir más personas hasta que no se regularice la situación y puedan ser alojados los nuevos condenados en el departamento de Durazno”, señaló, y agregó que los traslados se realizan durante la noche con un convoy de seguridad.
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