MARTINA STIRLING
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La Unidad Nº 1 Punta de Rieles, la primera cárcel construida en Uruguay de forma público privado, se inauguró en enero de 2018, en el marco de la reforma del sistema penitenciario y pensada como una cárcel modelo.
La idea de las autoridades fue erradicar el problema de hacinamiento, mejorar las condiciones de vida de los reclusos y favorecer la inclusión social de aquellos que egresaban.
A once meses de su apertura, hubo un homicidio y un suicidio, además de distintas revueltas y una huelga de hambre. Los internos, cerca de 900, aplicaron medidas por la restricción de alimentos del exterior y por el tiempo de visita, que a día de hoy, es de dos horas por semana.
El presidente de la Organización de Funcionarios Civiles Penitenciarios, Juan Nolasco, explicó a Telenoche que se trabaja con miedo dentro del centro carcelario, ya que “no hay seguridad”.
En la misma línea, alertó por la facilidad con la que se abren “los rastrillos”, las puertas corredizas que dan acceso a los módulos, la falta de personal en las consolas, desde donde se controlan las cámaras y puertas, la existencia de vidrios y enchufes rotos, y la comodidad con la que se mueven los internos por las instalaciones. “En el control, donde se manejan los teléfonos y cámaras, ellos pueden ver para adentro”, aseguró.
En la unidad, que está pensada para albergar a 1.960 hombres privados de libertad, trabajan alrededor de 220 operadores, pero la cifra varía según el día y el mes, ya que la cantidad de certificaciones médicas es elevada. “Hay mucho riesgo laboral, estrés y renuncias”.
Por otra parte, el Comisionado Penitenciario Parlamentario, Juan Miguel Petit, explicó a Telenoche que “se están viendo algunos problemas” y que, además “hubo muchas señales de que hay cosas para corregir”, por lo que se elevó un informe al Instituto Nacional de Rehabilitación.
A su vez, explicó que en materia de educación “no está todo cubierto”. “Faltan talleres, actividades educativas y personal cualificado que sepa guiar a los internos”.
Petit indicó además, que las trasgresiones se vinculan con la gestión penitenciaria y la falta de autoridades que controlen el lugar y las situaciones. “Lo que genera un clima de inseguridad es la falta de actividades”, aseguró.
Cabe recordar, que en abril de 2017, quien fuera el director general de Secretaria del Ministerio del Interior, Charles Carrera, señaló que esta unidad iba a ser "un verdadero centro de rehabilitación". "Tendrá todas las condiciones para que la persona privada de libertad que ingrese allí comience su proceso de formación laboral y educativa, rompiendo con el afuera”, agregó en declaraciones a Presidencia.
ORDEN. En la unidad los internos están recluidos en celdas individuales, de tres o cinco personas, como máximo, y todos visten con ropa de deporte del mismo color.
Además, se cuenta con una sala de enfermería con 22 camas, 18 salas de visita íntima, locutorios, salones para visita colectiva, salón cultural y polideportivo, salas de lectura y biblioteca.
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