Este nuevo episodio de Historias casi perdidas tiene como protagonistas a mascotas, incendios y solidaridad, en un compilado de anécdotas que poco y nada se recuerdan.
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Incendios, mascotas, cábalas y maldiciones en el fútbol uruguayo
Una selección de jugadores de Rampla y Cerro, un histórico goleador que provoca, con su deseo, la quema de un vestuario, y un pájaro de mal agüero forman parte de este informe.
Como cuando, en 1972, Central, poco antes fusionado con el Club Español, venía realizando una muy mala campaña. Fue así que, antes de un partido con Peñarol, los jugadores decidieron adoptar una lechuza de la suerte para dar vuelta la pisada. Pero, contra la esperanza del plantel, esta resultó ser un pájaro de mal agüero.
Un año antes, en 1971, el River Plate del joven Fernando Morena atravesaba un mal momento, al punto que el goleador responsabilizó al vestuario del Saroldi como responsable de la mala suerte del club. Algún improperio efectivo debe haber lanzado, porque esa construcción se prendió fuego poco después, y los futbolistas tuvieron que ir a cambiarse durante un tiempo en una escuela cercana.
Pero no todas son historias de mala suerte: en 1969, la selección de Inglaterra, campeona del mundo, llegó a Uruguay para disputar un partido amistoso con la Celeste. Como preparación para este cotejo, el representativo nacional enfrentó a un combinado de jugadores de Cerro y Rampla Juniors, a beneficio de los trabajadores del frigorífico del Cerro, algo impensable en estos tiempos.
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