19 de marzo de 2026 - 18:35 El Poder Ejecutivo presentó este jueves un proyecto de Ley de Empleo Integral que sustituye la normativa vigente de Promoción del Empleo (Ley Nº 19.973 de 2021), con un cambio de enfoque centrado en las personas y no en las modalidades de contratación.
La iniciativa, que fue presentada por el presidente Yamandú Orsi y el ministro de Trabajo, Juan Castillo, amplía la población objetivo e incorpora a jóvenes de entre 15 y 29 años, mayores de 50, mujeres jefas de hogares monoparentales, personas afrodescendientes, trans, con discapacidad y personas privadas de libertad o recientemente liberadas, hasta tres años después de su excarcelación.
Subsidios al empleo privado
El texto establece como principal herramienta incentivos económicos al sector privado mediante subsidios a las retribuciones mensuales, con porcentajes variables según el perfil del trabajador. Para jóvenes de entre 15 y 24 años con más de tres meses de desempleo, el subsidio puede alcanzar hasta un tercio del salario en el caso de mujeres y un cuarto en varones, mientras que en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica asciende a dos tercios y la mitad, respectivamente.
En el caso de personas mayores de 50 años con más de seis meses sin empleo, los porcentajes son similares, con incrementos en contextos de vulnerabilidad. Para personas trans, con discapacidad y liberadas, el subsidio puede llegar hasta el 80% del salario. El tope general por contratación se fija en 3,7 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC).
Las empresas de hasta 19 trabajadores podrán acceder a subsidios por hasta 18 meses, con una reducción progresiva en el segundo año.
Condiciones laborales y protección
Los contratos deberán tener una duración de entre seis y doce meses, con un período de prueba máximo de 45 días. Además, se establece una jornada máxima de 20 horas semanales para menores de 18 años y se prohíben los horarios rotativos para jóvenes y mujeres jefas de hogares monoparentales.
Inserción laboral en el sector público
El proyecto también regula el programa “Yo Estudio y Trabajo”, que hasta ahora carecía de una base legal específica, e incorpora a empresas con participación estatal como posibles empleadoras. Se prevé que al menos el 50% de las contrataciones de becarios y pasantes en organismos públicos se destinen a jóvenes bajo este régimen.
Asimismo, se fijan cuotas internas: 50% para mujeres, 15% para personas en situación de vulnerabilidad, 8% afrodescendientes, 4% personas con discapacidad, 2% personas trans y 1% mujeres en situación de violencia de género.
Apoyo a emprendimientos
La iniciativa incluye un subsidio de hasta el 50% de los aportes patronales para emprendimientos con menos de dos años de antigüedad, siempre que al menos el 51% de su dirección esté integrada por personas de los colectivos priorizados. El beneficio tendrá un tope de 13 BFC mensuales y se otorgará por un plazo de hasta 12 meses.
Formación y capacitación
Las personas contratadas bajo este régimen tendrán prioridad en el acceso a cursos del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), así como a programas de certificación de competencias y culminación educativa. Las empresas, por su parte, podrán acceder a formación en gestión a través de distintos organismos públicos.
Financiamiento
El financiamiento de la ley estará a cargo, principalmente, de INEFOP, que destinará hasta 10 millones de dólares anuales para los subsidios de contratación. Otros instrumentos específicos se financiarán a través del Fondo de Reconversión Laboral, el Instituto Nacional del Cooperativismo (INACOOP) y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), según el tipo de beneficiario.
“Todas las empresas pueden ampararse en la ley una vez que se apruebe, y pedir ese apoyo, pero no puede ser utilizado para desplazar trabajadores que ahora estén en la planilla”, aclaró el titular de Trabajo, Juan Castillo.
Ley de Empleo Integralv190326