29 de marzo de 2024 - 11:24 En el Uruguay contemporáneo, la relación entre la religión y la ciudadanía se desenvuelve en un marco de laicidad que ha marcado la historia y la identidad del país. En este marco, según el Latinobarómetro, en Uruguay casi un 49% de los ciudadanos asegura no ser parte de religiones.
Sin embargo, no solo aumentó la cantidad de personas sin religión, sino que también en las últimas dos décadas se redujo a la mitad el porcentaje de quienes se definen como cristianos.
La laicidad, entendida como la separación entre el Estado y las instituciones religiosas, ha sido un pilar fundamental en la construcción de una sociedad plural y respetuosa de la diversidad de creencias.
Hay fenómenos que se registran en el país y, a los efectos de la autopercepción de los ciudadanos, la fe cristiana ha comenzado a mostrar un claro descenso desde el año 2016.
Aunque no está muy claro por qué se debe y por qué a partir de este año se comenzó a dar este quiebre, entre las posibles causas figuran el avance en la igualdad de género y la ausencia de figuras femeninas en puestos de relevancia en la Iglesia Católica, además de la falta de una postura clara y contundente frente a los escándalos de pederastia. A ello se suma la búsqueda por parte de las personas de respuestas fundamentales en otras religiones o creencias, y el nacimiento de nuevas autoridades religiosas.
Para el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, el alejamiento de la personas es lo que explica y los problemas que alcanzan actualmente a la sociedad.
“Tiene que ver con ese vacío existencial por el abandono de la fe de muchos, también porque el consumismo y la sociedad materialista, individualista y narcisista, hacen que si estamos girando sobre nosotros mismos, quedamos vacíos. En cambio, cuando la persona encuentra en el amor el sentido de vida, en la entrega al otro y cuando descubre a Dios se llena de esperanza y ese es el mensaje central también de la resurrección de Cristo", sostuvo en diálogo con Telenoche.
Sturla reconoció además que este alejamiento también ha afectado a las congregaciones religiosas.