Ecuador terminó este domingo una tensa jornada electoral para designar presidente y congresistas en medio de un gran despliegue de militares por el reciente asesinato de un candidato presidencial y la violencia de bandas narco.
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SUSCRIBITEEcuador terminó este domingo una tensa jornada electoral para designar presidente y congresistas en medio de un gran despliegue de militares por el reciente asesinato de un candidato presidencial y la violencia de bandas narco.
La autoridad electoral tiene hasta el 23 de setiembre para dar los resultados definitivos de unos comicios marcados por un inédito esquema de seguridad para los candidatos, que votaron con chalecos antibalas y cascos en medio de un estado de excepción.
El magnicidio el 9 de agosto del aspirante Fernando Villavicencio, que iba segundo en los sondeos, abre la incógnita sobre el resultado. Todo indica que ninguno tendrá suficiente margen para evitar el balotaje del 15 de octubre.
"El problema más grave es la inseguridad (...) tanta delincuencia, asesinatos, desapariciones, estamos asustados", dijo a la AFP Eva Hurtado, de 40 años, mientras hacía fila para votar en el norte de la capital.
A la violencia se suma una crisis institucional que tiene al país sin Congreso desde hace tres meses, cuando el impopular presidente Guillermo Lasso decidió disolverlo y llamar a elecciones anticipadas para esquivar la destitución en un juicio político por corrupción.
Al cierre de los comicios la autoridad electoral registró una participación del 82% de los 13,4 millones de ecuatorianos que debían ejercer el voto obligatorio en un país de 18,3 millones de habitantes. En el extranjero se registraron "dificultades" para sufragar vía electrónica, según autoridades.
Los presidenciables
El rostro del fallecido Villavicencio, un experiodista de centro que iba segundo en los sondeos antes de su asesinato, aparece en las papeletas de votación junto a otros siete candidatos, pues ya estaban impresas cuando fue tiroteado por un sicario colombiano.
Lo reemplaza en la candidatura el periodista Christian Zurita, su mejor amigo también amenazado y compañero en investigaciones que desnudaron grandes escándalos de corrupción. Uno de ellos derivó en la condena a ocho años de cárcel del expresidente socialista Rafael Correa (2007-2017).
"El relevo es una necesidad ética (...) significa (decir) mira, voy a hacer lo posible por honrar tu palabra, tu conciencia, tus pensamientos, tu ética, tu estatura moral", sostuvo Zurita, de 53 años, en una reciente entrevista a la AFP. En las antípodas disputa la presidencia Luisa González, de 45 años, delfín de Correa y la única candidata mujer. Aunque en Ecuador rige la veda para la publicación de encuestas, González es favorita.
El magnicidio "exacerbó el sentimiento anticorreísta" que representaba el candidato fallecido, apunta Cahuasquí.
Antes del magnicidio, un sondeo mostraba detrás de González a Villavicencio y luego al exfrancotirador y exparacaidista Jan Topic (derecha), al líder indígena Yaku Pérez (izquierda) y al exvicepresidente Otto Sonnenholzner (derecha). Tras el asesinato de Villavicencio, una nueva encuesta mostró a González aún al frente y en segundo lugar a Topic.
Luto y estado de excepción
Ecuador bajó el telón de una campaña corta empañada por la violencia política en la que también fueron asesinados un alcalde, un candidato a diputado y un dirigente local del correísmo. En medio de la violencia del narco emergió la figura de Topic, de 40 años, aupada por un sector que pide mano dura contra las bandas criminales.
Llamado el "Bukele ecuatoriano", este antiguo miembro de la Legión Extranjera Francesa planea abrir más cárceles al estilo del presidente salvadoreño.
Golpeado por la pobreza (27%) en una economía dolarizada, con un cuarto de la población en trabajo informal o desempleada, Ecuador vivirá unos comicios enrarecidos por un estado de excepción con amplio despliegue de la fuerza pública que requisaba a las personas a la entrada de los puestos de votación.
Bandas vinculadas a carteles mexicanos y colombianos se enfrentan por el negocio de la droga y usan como centro de operaciones las cárceles, donde han ocurrido cruentas masacres. Desde 2021 más de 430 reclusos han muerto en esos choques.
En las calles la violencia deja un récord de 26 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2022, casi el doble del año anterior. La politóloga Arianna Tanca señala la divergencia entre "quienes quieren un presidente de mano dura para combatir la delincuencia y otros que prefieren un presidente que fortalezca el estado de bienestar para prevenir la delincuencia".
Los ecuatorianos también votarán un histórico referendo para frenar la explotación de crudo en una parte del parque nacional amazónico Yasuní, cuando el mundo busca reducir los combustibles fósiles y mitigar el calentamiento global.
Agencias
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