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Nahuel Gallo

Ser preso político en Venezuela: condiciones de tortura, sin luz solar, aislado y padeciendo "odio político"

El gendarme argentino padeció 448 días de encierro sin contacto familiar; afirma haber estado en condiciones de desaparición forzada y desatención física.

3 de marzo de 2026 - 09:54

El regreso de Nahuel Gallo a la Argentina expuso condiciones inhumanas a las que fue sometido durante sus 448 días de detención en Venezuela.

Más allá del reencuentro familiar, los detalles brindados por su entorno describen un régimen de reclusión diseñado para el quebranto físico y psicológico, enmarcado en lo que su esposa, María Alexandra Gómez, calificó como una "desaparición forzada innecesaria".

Deterioro físico y privación sensorial

Según describió Gómez, el impacto del encierro es visible: "No está blanco, está amarillo". Esta condición es consecuencia directa de un régimen de vida que le permitía recibir luz solar apenas una hora al día, permaneciendo el resto de la jornada confinado dentro de una celda.

Este cuadro se completa con un "agotamiento físico muy grande", producto de un cautiverio prolongado que la familia no duda en definir como una "pesadilla". Gallo, quien se encuentra en proceso de recuperación, pasó más de un año bajo condiciones que limitaron drásticamente su movilidad y sus necesidades biológicas básicas de exposición al entorno.Incomunicación y "secuestro" institucionalLa tortura psicológica se ejerció mediante una política de aislamiento total.

Gallo integraba una lista específica de prisioneros que tenían prohibido recibir visitas o mantener cualquier tipo de comunicación con el exterior. A pesar de sus reiterados pedidos para hablar con su familia, las autoridades venezolanas le denegaron sistemáticamente esa oportunidad.

La falta de un marco legal claro es otro de los puntos denunciados por la familia, quienes afirman que nunca recibieron una explicación oficial sobre su detención. "Jugaron con la libertad y la vida de una persona. Son criminales y tienen que pagar por lo que hicieron", sentenció Gómez, aludiendo a que el procedimiento fue, en la práctica, un secuestro institucional.

El trasfondo: "Odio a la Argentina"

Para el entorno del gendarme, el trato recibido no fue aleatorio, sino que estuvo motivado por una animadversión política directa hacia el país. Gómez fue explícita al señalar que "en sus ojos se nota el odio que le tiene el régimen venezolano a la Argentina".

Esta lectura sitúa el caso de Gallo como un rehén de las tensiones diplomáticas, una situación que todavía afecta a otros ciudadanos argentinos.

La esposa de Germán Giuliani, otro detenido en condiciones similares, manifestó que sigue el caso con esperanza, aunque la incertidumbre persiste sobre los motivos y el futuro de quienes aún permanecen bajo la custodia del régimen de Caracas.

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