17 de junio de 2026 - 18:44 En una nueva instancia del juicio que se desarrolla en la provincia de Corrientes, Argentina, la Fiscalía ratificó su hipótesis central sobre la desaparición de Loan Danilo Peña, el niño de cinco años cuyo paradero se desconoce desde hace meses. Según la acusación, el hecho no fue un accidente ni un extravío, sino un plan ejecutado en dos fases diferenciadas: la sustracción inicial mediante el aislamiento del niño y su posterior ocultamiento fuera del área rural.
Fase 1: el aislamiento en el naranjal
La reconstrucción fiscal señala que la desaparición comenzó con una maniobra para apartar a Loan de la custodia de su padre, José Peña. Para ello, un grupo integrado por Bernardino Antonio Benítez, Daniel “Fierrito” Ramírez, Mónica Millapi y Laudelina Peña habría trasladado al menor junto a otros niños hacia un naranjal ubicado a varios minutos de la vivienda principal.
Este desplazamiento no habría sido casual, sino una acción coordinada para generar las condiciones de vulnerabilidad necesarias. En esta etapa, la figura de Benítez —tío del niño— resulta clave para los investigadores debido a sus contradicciones y movimientos sospechosos tras el hecho. Asimismo, se señala a Laudelina Peña como quien despejó la escena al convencer a otros adultos de regresar a la casa, dejando a los menores bajo el control exclusivo del grupo captor.
Fase 2: Traslado y desaparición de la escena
La segunda etapa del plan habría consistido en retirar a Loan del predio. Mientras el primer grupo concretaba el aislamiento, el matrimonio conformado por Carlos Pérez y María Victoria Caillava permanecía en la casa de la abuela del niño. Sin embargo, la Fiscalía sostiene que ellos fueron los encargados de materializar la salida del menor del lugar utilizando su camioneta Ford Ranger blanca.
Esta afirmación se apoya en el hallazgo de rastros odoríferos compatibles con Loan dentro del vehículo, lo que refuerza la teoría de que el niño fue transportado en dicho rodado para dar inicio a la fase de ocultamiento definitivo.
El rol policial y la evidencia plantada
El entramado de la desaparición incluye, según la justicia argentina, una participación necesaria del comisario Walter Maciel. Se le acusa de haber utilizado su autoridad para desviar la investigación desde las primeras horas, construyendo un escenario de búsqueda ficticio. Entre las maniobras de encubrimiento se destaca el hallazgo de un botín perteneciente al niño en el monte, el cual habría sido "plantado" deliberadamente para fortalecer la falsa hipótesis de que Loan se había perdido por sus propios medios.
A esto se suma la versión, luego descartada, de un supuesto accidente vehicular impulsada inicialmente por Laudelina Peña, lo que es interpretado como otro intento de distracción.Obstrucción externa y falsas fundacionesMás allá de los implicados directos, la Fiscalía identificó un segundo frente de personas que entorpecieron el esclarecimiento del caso. Este grupo, vinculado a una organización que operaba bajo el nombre de "Fundación Dupuy", está acusado de retener a testigos y menores en un hotel local para manipular sus declaraciones bajo presión y engaño.
Entre los señalados aparecen figuras como Nicolás Gabriel “El Americano” Soria y el psicólogo Federico Rossi Colombo, este último acusado de falso testimonio y de filtrar información sensible a los medios. Según la acusación, estas acciones buscaban instalar teorías falsas, como un presunto ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico, para alejar el foco de los verdaderos responsables.