9 de octubre de 2017 - 00:00 Los criadores alertan que el aumento en la población de estos depredadores amenaza la sostenibilidad de su producción, considerando que las ovejas son criadas al aire libre y que, a pesar de la implementación de alambrados eléctricos y perros, los ataques no han cesado.
La población de 800.000 ovinos en la zona, dedicada a la producción de quesos con leche ovina (como el roquefort), se convirtió en una suerte de "despensa" para los lobos, describió el criador François Giacobbi a la agencia AFP.
Cerca de 8.000 cabezas de ganado, en su mayoría ovino, se perdieron a raíz de estos ataques el año pasado en Francia, y este año la cifra alcanzó los 4,153 ejemplares muertos.
A esto se suma el disgusto de los productores por la medida del gobierno francés de autorizar el sacrificio de 40 lobos por año, estableciendo el cupo de 32 para caza deportiva y de ocho para los productores ante un eventual ataque.
Ellos demandan poder disparar directamente ante la aparición de uno de estos.