Félix Rodríguez, agente cubano de la CIA que participó de la captura del Che Guevara, recibió a El País de España en su casa de Miami.
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SUSCRIBITEFélix Rodríguez, agente cubano de la CIA que participó de la captura del Che Guevara, recibió a El País de España en su casa de Miami.
Fue en 1967 en La Higuera, Bolivia, donde se capturó al Che con vida, tal como lo atestigua una imagen del momento y de la historia contada por Rodríguez de los días previos a su muerte.
"Un grupo de soldados jóvenes, que hablaban el quechua, el aymara y el guaraní, fue el que le dio la información al capitán Gary Prado de que un campesino les había enseñado un área que se llamaba la Quebrada del Yuro donde estaban escondidos los guerrilleros", relató el agente ahora retirado.
"Con esa información el capitán Prado rodea la Quebrada del Yuro el siete por la noche. Y el domingo ocho de octubre empieza a avanzar por la mañana y ahí empieza el tiroteo", continuó.
En esa operación el Che fue herido en la pierna izquierda y cayó preso. "'En el momento en que lo van a agarrar, me cuentan los soldaditos, el Che les dice: "No tiren que yo soy el Che. Yo les valgo más vivo que muerto", recordó.
Una vez en la escuelita de La Higuera, los soldados le mandaron la información en código en la que se leía "'Papá cansado", es decir, que el líder de la guerrilla estaba preso y vivo.
"Esa noche tuvimos una recepción en un hotelito de Vallegrande, y yo saqué un par de botellas de scotch que había comprado hacía tiempo para un evento como este, para celebrar", señaló.
Al día siguiente se encontraron con el Che, en el suelo atado de pies y manos, usando "una cartera de cuero como las que cargan las mujeres, ancha, color camello, y adentro tenía un libro grande que era un diario con los meses del año 67 escritos por él en español. Tenía adentro una serie de fotografías de la familia, medicamentos para el asma, unos libritos para mensajes en clave numérica de una sola vía, que son imposibles de descifrar. Tenía unas libreticas negras de argollitas escritas a máquina de escribir y firmadas por un tal Ariel, que eran los mensajes que él recibía de Cuba".
"El Che era prochino y Cuba dependía de la URSS. O sea, los soviéticos no tenían ningún interés en que el Che Guevara triunfara en Bolivia. Lo dejaron solo, para que lo mataran ahí", indicó.
"Yo le pido al coronel si me puede facilitar la documentación del Che para fotografiarla para mi gobierno y le da orden al teniente coronel Selich de que me la entregue", contó.
Mientras realizaba esa tarea, sonó el teléfono y le dan órdenes superiores. "500–600. Era un código muy sencillo que habíamos estipulado: 500 era el Che Guevara y 600 muerto".
A partir de entonces, tras comunicarle las instrucciones al coronel, este le dice: "Mira, Félix, son órdenes del señor presidente y señor comandante de las Fuerzas Armadas.Tienes hasta las dos de la tarde para interrogarlo. Y a las dos de la tarde lo puedes ajusticiar de la forma que tú quieras porque sabemos el daño que le ha hecho a tu patria".
"Quiero que a las dos de la tarde tú me traigas el cadáver del Che Guevara", recordó.
"Yo vestía el uniforme de tropas especiales de EE UU, pero sin insignia ninguna. Yo ahí tenía 26 años. Él 39. Parecía un pordiosero. Las ropas estaban raídas, sucias, cochinas. No tenía botas, eran unos pedazos de cuero amarrados en los pies. El pelo mugreño",
Felix recuerda cuando le comunicó la orden al Che y este entendió lo que le estaba diciendo y le dijo: "Es mejor así. Yo nunca debí haber caído preso vivo". Además le pidió que le entregara una pipa a un soldadito boliviano y que le dijera a Fidel "que pronto verá una revolución triunfante en América".
"Esas fueron sus últimas palabras. Se acercó a mí, nos dimos la mano, nos dimos un abrazo, dio unos pasos atrás y se paró fijo pensando que era yo quien le iba a tirar", prosiguió.
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