La violencia instalada en la sociedad afecta a varios barrios de la capital del país que son noticia a diario. Tiroteos, viviendas baleadas, robos… Pero también afecta a quienes se mueven en las calles.
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SUSCRIBITEBalas perdidas que ingresan en ómnibus y viviendas; balaceras en paradas de ómnibus y sensación de inseguridad. “Salís tranquila y no sabés si volvés”.
La violencia instalada en la sociedad afecta a varios barrios de la capital del país que son noticia a diario. Tiroteos, viviendas baleadas, robos… Pero también afecta a quienes se mueven en las calles.
Días atrás, un ómnibus de la línea 199 de Cutcsa fue alcanzado por una bala perdida en la zona de Marconi, que hirió a una mujer de 20 años que viajaba en la unidad.
“Salís a la calle y no sabés si volvés”, dice para este informe una pasajera habitual de la línea.
Meses atrás, balearon a otro vehículo de la misma empresa, en esa oportunidad en el destino de barrio Verdisol.
Aunque son situaciones aisladas, preocupan a los pasajeros y a los trabajadores del transporte. El conductor de un ómnibus, con décadas en la profesión, cuenta que “los primeros días (después de que ocurren estos episodios) el impacto se siente, pero al ser situaciones crónicas nos vamos acostumbrando”.
Sobre ese punto coincide Marío Saa, integrante de la comisión de Seguridad de la UNOTT: “No queremos que haya violencia”, asegura.
Al haber menos efectivo en el transporte, bajó el número de hurtos y rapiñas en las unidades, pero la violencia se percibe en algunas paradas. “Siempre hay que estar alerta”, explica una usuaria del transporte público.
Además, las balas perdidas, que ingresan en viviendas y dejan personas heridas, incluso niños, también afectan a las paradas de ómnibus, y en algunos barrios los refugios evidencian el impacto de los proyectiles.
El Ministerio del Interior asegura que trabaja, entre otras cosas, para reducir la cantidad de munición que circula en la calle. Mientras tanto, pasajeros y transportistas continúan sus rutinas con temor y preocupación.
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