12 de noviembre de 2020 - 00:00 "Gustavo empezó medio tarde con el periodismo, la comunicación y el arte. Estudió medicina los siete años de la carrera y abandonó cuando le quedaba un solo examen para recibirse. Ese fue su acto de rebeldía y no se recibió. Luego estudió tres carreras más".
Con esa frase Eleonora Navatta, su expareja y también periodista, recordó a Gustavo Escanlar a 10 años de su muerte. Ambos se conocieron en el comedor de Radio Sarandí cuando una charla entre música y libros dio paso al amor. Tiempo más tarde tuvieron se casaron y tuvieron una hija.
Con Eleonora a su lado Escanlar vivió una montaña rusa de emociones alternando éxitos televisivos y reconocimiento literario con denuncias de plagios, despidos laborales y adicciones.
"El último Gustavo era editor de cultura de Búsqueda, por lo que todo el personaje de la televisión lo tenía un poco olvidado. Fuera de cámaras era un tipo muy tranquilo que le gustaba estar en la casa leyendo todo el tiempo o en la computadora escuchando música. Se ponía eufórico cuando se prendía la cámara. Era su personaje", dijo Navatta invitada al piso de Algo Contigo.
Navatta reconoció que "el ritmo artístico de Gustavo era muy vertiginoso, puede gustar o no, pero nadie puede negar el ritmo de su trabajo".
Consumidor de productos culturales por definición, Escanlar fue un tipo inquieto que supo reinventarse como editor y columnista, como escritor al filo de la provocación y como un payaso amargado en Bendita TV, el ciclo de televisión con el que logró mayor penetración popular.
"No estaba de acuerdo en muchas de las cosas que hizo en Zona Urbana por ejemplo, recuerdo que cuando tomó orina tuvimos peleas grandes nuestras porque era un nivel de exposición que no era necesario ya que él tenía muchísimo para dar. Había una vida personal y cotidiana donde todo coincidía. Era imposible subirse a un taxi porque todo el mundo te preguntaba si se había tomado el pichí de verdad", recordó su compañera con humor.
Por último dijo que "Gustavo tenía varias adicciones" y una "personalidad compulsiva en lo cultural porque nunca paraba de comprar libros, discos o cosas para la casa".