Los jóvenes superdotados poseen características personales, académicas y familiares particulares que requieren atención personalizada. En Uruguay, de cada 100 niños, tres son superdotados intelectuales y nueve tienen altas habilidades.
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El desafío de educar a los jóvenes superdotados en Uruguay
La falta de preparación en el sistema educativo puede impedir que estos niños reciban el apoyo necesario para desarrollar su potencial.
La identificación temprana y el adecuado abordaje durante la infancia son esenciales para evitar que estos talentos se desperdicien. La falta de preparación en el sistema educativo puede impedir que estos niños reciban el apoyo necesario para desarrollar su potencial.
Andrés Latorres, un joven con altas capacidades, destacó que hizo "quinto y sexto en un mismo año”.
Su desarrollo anticipado fue evidente desde temprana edad, y su padre, Enrique Latorres, comentó: “A los tres años ya leía mejor que uno de ocho”.
Sin embargo, Andrés enfrentó dificultades en la escuela: “Mis compañeros no sabían por qué no me querían y la escuela fue terrible. Si tuviera una discapacidad, me hubieran aceptado”, dijo, y criticó la falta de preparación de los docentes.
La falta de diagnóstico en muchos casos de altas capacidades significa que varios alumnos en las escuelas desconocen sus propias habilidades.
Enrique Latorres, también miembro de la Asociación de Altas Habilidades, explicó que la inteligencia tiene un componente genético. "Potencialmente podría nacer un chico con altas capacidades en cualquier lado", afirmó.
A pesar de los desafíos a los que se fue enfrentando a lo largo de su trayectoria estudiantil, Andrés logró desarrollarse en Bellas Artes y desarrollo de videojuegos.
Otra de las dificultades que deben afrontar los padres de niños con altas habilidades es la identificación de esa característica. En muchos casos, son diagnosticados con patologías.
Ese fue el caso de Lorenzo, que en principio había sido diagnosticado con TEA de alto funcionamiento. Sin embargo, una psicopedagoga del colegio al que asistía le dijo a su madre, Carina Roveta, que le parecía que estaba errado.
El proceso de identificación, que incluye cuestionarios y screening, puede demorar hasta cinco meses y es crucial para prevenir problemas futuros. Pero así lograron determinar que Lorenzo estaba dentro de las altas capacidades.
Roveta estacó la dificultad para encontrar una escuela adecuada, mencionando que más de 20 colegios rechazaron a su hijo antes de encontrar una opción adecuada. El proceso de identificación, que incluye cuestionarios y screening, puede demorar hasta cinco meses y es crucial para prevenir problemas futuros.
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