3 de junio de 2026 - 17:01 La pérdida gestacional y perinatal es una situación frecuente, aunque muchas veces permanece fuera de la conversación pública. En el marco de la Semana de la Fertilidad, especialistas y familias compartieron experiencias sobre un duelo que, según estimaciones, afecta a uno de cada cuatro embarazos clínicos.
"Nuestra primera pérdida fue muy dolorosa porque no sabíamos a lo que nos estábamos enfrentando", relató María Noel Batalla, quien atravesó varias pérdidas antes de convertirse en madre.
Tras la interrupción de un embarazo, muchas parejas optan por atravesar el proceso en silencio. Con el tiempo, explicó Batalla, descubren que se trata de una experiencia compartida por muchas personas, aunque pocas veces se habla de ella. "Es un dolor con el que uno convive y va quedando como una cicatriz ahí cada vez más leve, pero es algo que no se olvida", señaló.
La psicóloga especializada en fertilidad Jenny Stiglitz indicó que se trata de un duelo que suele carecer de reconocimiento social. "Es un duelo que tiene la característica principal de ser invisible, invalidado socialmente. Es una pérdida de una ilusión", afirmó. Según explicó, uno de cada cuatro embarazos clínicos termina en una pérdida gestacional.
Más allá de la frecuencia con la que ocurre, quienes atraviesan una pérdida enfrentan un proceso complejo. Batalla recordó que el impacto no termina cuando se confirma que el embarazo no continúa. "Vos sabés que ese embarazo no es viable, que se detuvo, pero al mismo tiempo vos te sentís embarazada. Seguís sintiendo todo el peso de las hormonas, todos los cambios de tu cuerpo", relató.
Desde el momento en que una pareja inicia la búsqueda de un hijo, se construye un proyecto de vida. Sin embargo, el acompañamiento del entorno no siempre resulta sencillo. Stiglitz sostuvo que no existe una única forma de ayudar, aunque consideró fundamental "validar, aceptar, abrazar" y dar espacio para que las personas puedan expresar lo que sienten. También señaló que ciertas frases habituales pueden resultar contraproducentes, como minimizar la pérdida o compararla con situaciones futuras.
En la misma línea, Batalla afirmó que muchas veces la mejor forma de acompañar es simplemente estar presente. "Ayuda muchísimo más a la persona que está transitando decir: estoy acá, un abrazo, un silencio", expresó.
La especialista explicó además la diferencia entre duelo gestacional y duelo perinatal. El primero comprende las pérdidas ocurridas hasta la semana 22 de embarazo, mientras que el segundo refiere a las que se producen desde la semana 22 en adelante y hasta los siete días de vida del recién nacido.
Stiglitz también señaló que en el 80% de los casos las pérdidas están relacionadas con embriones que no podían evolucionar. Por ese motivo, consideró necesario avanzar en la sensibilización de los equipos de salud que acompañan estos procesos.
La historia de Batalla incluyó años de búsqueda, consultas con especialistas en fertilidad y varias pérdidas gestacionales. Cuando junto a su pareja se preparaba para iniciar un tratamiento de alta complejidad, llegó un embarazo espontáneo. Sin embargo, semanas después se confirmó una nueva interrupción.
"No importa que fuesen cinco, seis, siete semanas. Para nosotros era la posibilidad de en algún momento tener a nuestro bebé en brazos", recordó.
Tras nuevas búsquedas y otro embarazo detenido, la pareja decidió esperar hasta sentirse preparada para intentarlo nuevamente. Cuando se disponían a comenzar un tratamiento, recibieron una noticia inesperada: un nuevo embarazo.
Ese embarazo fue el de Vicente, su hijo. "Cuando nos enteramos del positivo, que hoy es Vicente, es como una alegría diferente", contó Batalla. Y agregó: "Hasta ahora a veces lo veo a Vicente y me cuesta que me caiga la ficha todavía. Ese es mi hijo".
Informe completo: