16 de septiembre de 2026 - 11:45 La economía uruguaya cayó 0,8% en el segundo trimestre frente al primero y registró una baja interanual de 0,5%. Para el director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Agustín Iturralde, el resultado era previsible y estuvo fuertemente condicionado por el impacto de la sequía sobre la producción agropecuaria y las exportaciones.
Sin embargo, el economista puso el foco en lo que ocurre cuando se descuenta ese efecto. "Uno saca la sequía, saca el efecto sequía, saca la soja, saca todo esto que nos pasó y de todas formas Uruguay está creciendo a un punto y algo, un punto poquito", sostuvo en el programa 8AM.
Iturralde advirtió que Uruguay se está desempeñando por debajo de las previsiones oficiales y cuestionó que la estabilidad, por sí sola, sea suficiente para impulsar la economía. "Todo bien con ser estable, todo bien con el país tranquilo, estable, respetuoso de la institucionalidad, no alcanza", afirmó.
Uno de los puntos señalados por el CED es el bajo nivel de inversión. Si bien en el último dato hubo una recuperación, Iturralde sostuvo que la inversión se encuentra en torno al 16% del PIB, frente a un 20% que apunta como necesario para alcanzar mayores niveles de crecimiento.
"20 puntos del PIB sería una inversión razonable para que Uruguay pudiera crecer a esos dos puntos y medio, tres puntos que todos aspiramos", explicó.
Para dimensionar la brecha, agregó: "Para tener 20 en vez de 16 tenemos que tener un UPM más por año". "Todo bien, buenísimo el capital que tiene Uruguay, hay que cuidar esta estabilidad, pero no alcanza”, resumió.
En materia de competitividad, Iturralde mencionó especialmente el costo de la energía. También señaló los costos laborales, las regulaciones del mercado laboral, los aspectos tributarios y la burocracia como factores sobre los que Uruguay podría actuar.
"Uruguay es caro para producir, es caro para trabajar", afirmó Iturralde, pero dijo que no se espera que haya “un gran reducción de costos laborales”. Sin embargo, sostuvo que el país podría tener costos energéticos menores: "La energía domiciliaria es carísima, la energía para los grandes consumidores es más cara que en casi toda la región".
Según Iturralde, la agenda de competitividad debería concentrarse en los principales costos estructurales. "Los elefantes de la competitividad es la regulación del mercado laboral, el costo de la energía, temas tributarios, y después, obvio, los trámites, la burocracia, los permisos", afirmó.
Iturralde también se refirió a la evolución del empleo y señaló que su crecimiento se desaceleró. Pero destacó una característica que, a su entender, ha sido poco discutida: "De los 27.000 puestos que se crearon en el 2025, 23.000 fueron cuentapropistas".
Aclaró que dentro de esa categoría existen situaciones muy diferentes. Puede tratarse de un profesional que trabaja para el exterior, pero también de alguien que, tras quedarse sin empleo, encuentra una salida en aplicaciones de reparto. "Pueden haber cosas buenas y no tan buenas ahí", resumió.
Para el director del CED, este fenómeno evidencia una transformación de las relaciones laborales que está ocurriendo al margen de las estructuras tradicionales. "Si no modernizamos las relaciones laborales, la modernización ocurre por la vía de los hechos", sostuvo.
En ese sentido, planteó que el aumento del empleo por cuenta propia no necesariamente refleja una única realidad. "Hay de todo ahí adentro. Algunas cosas pueden ser nuevas dinámicas de trabajo que pueden estar muy bien", señaló.
Ahorro en pesos y dólares
Durante la entrevista también analizó la decisión del Banco Central de establecer, desde octubre, un aviso para los ahorristas en dólares vinculado al riesgo cambiario. Iturralde consideró que se trata de una medida orientada a influir en el comportamiento de los ahorristas y promover el ahorro en pesos.
Sin embargo, señaló que la preferencia de los uruguayos por el dólar no necesariamente se corresponde con el rendimiento que tuvo cada moneda en los últimos años. "Desde la crisis del 2002 para acá, desde el 2003-2004 para acá, el que ahorró en pesos le pasó el trapo al resto", afirmó. Y explicó: "El peso, un plazo fijo en pesos contra un plazo fijo en dólares le pasó el trapo".
Según Iturralde, esta evolución puede resultar contraintuitiva para muchos uruguayos. "Capaz que para mucha gente que nos ve", sostuvo. En ese sentido, señaló que el dólar se ha mantenido durante años en torno a los 40 pesos, mientras que la inflación en pesos fue mayor que la inflación en dólares. "Eso quiere decir, en términos, créanme, porque habría que mostrarlo, pero que el peso se ha apreciado contra el dólar. Entonces, que ahorrar en pesos en esos años ha sido más negocio", explicó.
De todos modos, aclaró que no se trata simplemente de guardar pesos, ya que la inflación erosiona su valor. "Ganó el que ahorró en pesos si se cubrió de la inflación, si tuvo una unidad indexada, si tuvo un plazo fijo que de alguna forma le pagaba la inflación esperada. El que se quedó con los billetitos de peso adentro del cajón, ese no ganó", puntualizó.
Respecto a la moneda en la que conviene ahorrar, sostuvo que depende del destino de ese ahorro y de la eventual deuda que se vaya a asumir. "Hay que ahorrar en general lo que uno tenga la deuda eventual", explicó. Si una persona tiene una deuda en dólares, consideró conveniente ahorrar en dólares para reducir el riesgo cambiario. Para quien proyecta comprar una vivienda, en cambio, mencionó el ahorro en unidades indexadas como una alternativa.
Iturralde también marcó la diferencia con el esquema de años anteriores, cuando los bancos otorgaban créditos en dólares a personas que percibían sus ingresos en pesos. "Entonces yo ganaba en pesos y me endeudaban en dólares, y así terminamos en el 2002", recordó.