Los científicos aseguran que la gestión de la ventilación a través de la medición del dióxido de carbono (CO2) es clave para evitar el contagio de COVID-19 en espacios cerrados.
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SUSCRIBITELos científicos aseguran que la gestión de la ventilación a través de la medición del dióxido de carbono (CO2) es clave para evitar el contagio de COVID-19 en espacios cerrados.
En esta pandemia se ha demostrado que los interiores mal ventilados son los entornos de mayor peligro, porque las partículas con virus quedan en suspensión hasta que alguien las respire.
Una simple medición nos permite saber si una habitación está cargada por aire exhalado por otras personas o si está bien ventilada.
Lo que sucede dentro de un auto es un buen ejemplo: un medidor muestra que las partículas por millón de CO2 se acumulan al punto que en solo 15 minutos reinhalamos un 4% del aire que ya respiramos.
Si el auto es compartido, y no hay ventilación, en solo 10 minutos el 8% del aire que respiramos ya se ha respirado, por lo que estamos compartiendo el aire con la otra persona y el riesgo de contagio es alto.
Si las dos personas abren las ventanillas solo 5 centímetros, la ventilación cruzada puede renovar el aire hasta 9 veces por minuto por lo que las probabilidades de contagio son bajas.
Científicos españoles plantearon a las autoridades sanitarias utilizar esta herramienta para identificar lugares de alto riesgo e informar mejor a las personas que los gestionan.
En los centros educativos explicaron no hace falta tener un medidor de dióxido de carbono (CO2) instalado sino que realizando algunas mediciones se puede saber que se necesita para tener buena renovación del aire.
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