Un director de una funeraria comparece desde este lunes ante la justicia británica por haber conservado cuerpos durante meses en lugar de ser incinerados o haber entregado a familias de fallecidos las cenizas de personas desconocidas.
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SUSCRIBITEEl director de la empresa funeraria admitió irregularidades durante 12 años. La Policía halló cuerpos sin incinerar y familias recibieron restos que no correspondían a sus seres queridos.
Un director de una funeraria comparece desde este lunes ante la justicia británica por haber conservado cuerpos durante meses en lugar de ser incinerados o haber entregado a familias de fallecidos las cenizas de personas desconocidas.
El caso de este hombre ha servido para poner de manifiesto la falta de regulación del sector.
Robert Bush se declaró culpable en abril de estos hechos, que se prolongaron durante 12 años.
El tribunal de Hull, en el norte de Inglaterra, escuchará durante cinco días los testimonios de un centenar de familiares de los fallecidos, tras lo cual el juez anunciará la condena al acusado.
La empresa funeraria de Bush, Legacy Independent Funeral Directors, era, en palabras de un antiguo empleado, "como sacada directamente de una película de terror", declaró el fiscal, Chris Paxton.
Mientras gozaba de la confianza de estas familias, el acusado las maltrató "a una escala casi industrial", señaló el fiscal el lunes.
Los agentes de policía que registraron las instalaciones, tras recibir una denuncia, descubrieron, en una cámara frigorífica, 31 cuerpos que deberían haber sido incinerados varios meses antes, así como cenizas de un centenar de fallecidos.
Jasmine Beverley, la madre de un bebé nacido muerto, cuyo cuerpo fue hallado dos años después, había considerado a Bush "encantador" y "muy respetuoso" cuando le confió la organización de la incineración de su hijo.
"Fue un shock descubrir lo que realmente estaba ocurriendo", declaró a la BBC, relatando que los restos de su hijo, Sunny, se encontraban en un saco marrón colocado en el suelo.
El director de la funeraria también admitió haber entregado a cuatro mujeres cenizas que no pertenecían a sus hijos, fallecidos durante el embarazo.
Además de la treintena de cargos por haber negado una sepultura digna a estos fallecidos, se declaró culpable de robo en perjuicio de doce organizaciones benéficas, tras apropiarse de donaciones entregadas por las familias.
Las familias de los afectados hacen ahora campaña para que se regule el sector funerario.
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