4 de septiembre de 2026 - 17:37 El presidente de OSE, Pablo Ferreri, aseguró que los aspectos ambientales y sociales vinculados al proyecto Casupá no constituyen una novedad, sino que forman parte de su evaluación desde hace años. En ese sentido, sostuvo que la clasificación realizada por CAF tampoco supone por sí sola un problema o un impedimento para llevar adelante la obra.
Ferreri explicó que toda represa con una capacidad de embalse superior a 2 millones de metros cúbicos o con un espejo de agua mayor a 100 hectáreas debe tramitar una Autorización Ambiental Previa ante el Ministerio de Ambiente. En el caso de Casupá, OSE inició ese proceso en 2016, cuando presentó la Comunicación de Proyecto ante la entonces DINAMA, actualmente DINACEA.
En 2017, el proyecto fue clasificado como categoría C, lo que implica una evaluación ambiental detallada antes de su ejecución. Ese mismo año, OSE presentó el Estudio de Impacto Ambiental.
El trámite fue suspendido temporalmente en 2021 a solicitud de OSE y se reactivó en 2025. Desde entonces, según explicó Ferreri, el organismo trabaja en la actualización de los estudios y de la documentación necesaria para continuar con el proceso de autorización, en coordinación con el Ministerio de Ambiente y CAF.
Qué implica la clasificación de CAF
Ferreri también puso el foco en el financiamiento del proyecto para señalar que los aspectos ambientales y sociales ya estaban contemplados al momento de analizar el préstamo vigente.
Un primer préstamo para Casupá había sido aprobado por el Directorio de CAF el 3 de diciembre de 2019, mientras que el préstamo vigente fue aprobado el 10 de octubre de 2025. Además, el primer desembolso de este último, por USD 4.310.003, fue acreditado el 21 de agosto de 2026.
Por eso, el presidente de OSE sostuvo que la clasificación de CAF “no constituye una novedad” y que tampoco representa, por sí sola, un impedimento para ejecutar la obra. Según explicó, lo que establece son exigencias que OSE deberá cumplir para atender los posibles impactos del proyecto.
La situación implica, de acuerdo con Ferreri, una “doble garantía”: OSE deberá cumplir tanto las condiciones que establezca la autoridad ambiental nacional como los estándares ambientales y sociales internacionales que aplica CAF.
El presidente de OSE remarcó que el organismo pretende mantener un criterio riguroso en estos aspectos y que actualmente continúa trabajando en los estudios y en las medidas necesarias para dar garantías, potenciar los beneficios del proyecto y prevenir y mitigar sus posibles impactos sobre el ambiente, las personas y el patrimonio.
El objetivo, señaló, es fortalecer la seguridad del abastecimiento de agua y hacerlo “con responsabilidad”, cumpliendo todas las exigencias correspondientes.