Los trabajadores de Conaprole continúan en conflicto con la empresa, a raíz del anuncio de cierre de la planta de distribución de Rivera.
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SUSCRIBITEEl sindicato acusa a la empresa de entorpecer las negociaciones y los productores señalan que la conflictividad es “permanente”.
Los trabajadores de Conaprole continúan en conflicto con la empresa, a raíz del anuncio de cierre de la planta de distribución de Rivera.
“Con Conaprole hemos tenido situaciones complicadas en este último tiempo, hubo meses el año pasado en que tuvimos ámbitos de negociación y no pudimos avanzar”, explicó Luis Goichea, de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), que agregó que “hay temas que llevan diez años sin resolverse y siguen estando en agenda”.
Goichea se refirió a la posibilidad, esbozada por autoridades de la empresa, de vender o tercerizar la planta de Conaprole de Montevideo.
“Sería una cuestión extraña”, dijo Goichea. “Seríamos los primeros en decir ‘pásenla a manos de los trabajadoras’. Desafiamos a que la pasen al sindicato y la administramos nosotros”.
En ese sentido, mencionó que “en el presupuesto de Conaprole, el mercado interno es una parte importante. Es más: en el 2014, con crisis internacional, Conaprole se defendió con el mercado interno. El 40% de los ingresos de Conaprole es del mercado interno. Son 400 millones de dólares al año, más de un millón de dólares por día que se facturan, y la rentabilidad es mucho mayor que la de las exportaciones. Es el principal negocio que tiene Conaprole”, apuntó.
Desde el empresariado hay descontento con las negociaciones con los trabajadores y exigen que se establezca una cláusula de paz para disminuir la conflictividad.
Ariel Londinsky, integrante de la Cámara de la Industria Láctea, señaló que “hay muchas empresas que están con una conflictividad altísima”, y que esta “puede afectar, sobre todo a alguna empresa que tiene paros más seguidos, donde hay notoria falta de productos en las góndolas”.
Londinsky añadió que hay preocupación por la recolección de leche en los tambos, y recordó que “a la industria láctea, todos los días del año, le ingresan 6.200.000 litros. No puede haber un día que no se reciba leche o que se enlentezca la recepción de leche en las industrias. Estamos al borde de tirar producto”, lamentó.
Alejandro Pérez Viazzi, vicepresidente de Conaprole, coincidió con Londinsky en cuanto a señalar las pérdidas de producto por la conflictividad.
Pérez Viazzi recordó que el conflicto comenzó en mayo de 2025 cuando se resolvió el cierre de la planta de Rivera, que era inviable para la empresa.
Esta planta, dijo, solo industrializaba leche fluida, y el consumo de ese producto había caído 50% en tres años.
Además, “esa planta requería de una inversión muy grande para ponerla en marcha, pero nos generaba pérdidas millonarias que los productores de la cooperativa no pueden pagar, y estábamos instalando una máquina nueva en el complejo industrial Montevideo, con una mejor tecnología y nos permitía abastecer del producto a todo el país, generando un ahorro”.
El jerarca consideró que las medidas sindicales son excesivas y afectan a la producción y el stock.
“En la primavera tiramos 300.000 litros de suero, se derramaron tanques, tirando leche en una primavera que fue récord después de dos años complicados, y la máxima fue el 3 de febrero, que hubo que tirar 10.000 litros de Lactolate porque, por las medidas gremiales de trabajo a reglamento se negaron a hacer dos horas extras”.
El próximo miércoles habrá una asamblea de productores en Montevideo para analizar qué medidas tomar.
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