Los rescatistas encontraron vivo a un bebé de 11 meses bajo los escombros del edificio residencial, que este lunes se derrumbó parcialmente por una explosión de gas en la ciudad rusa de Magnitogorsk (provincia de Cheliábinsk).
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SUSCRIBITELos rescatistas encontraron vivo a un bebé de 11 meses bajo los escombros del edificio residencial, que este lunes se derrumbó parcialmente por una explosión de gas en la ciudad rusa de Magnitogorsk (provincia de Cheliábinsk).
El estado de salud del menor —que sufrió un traumatismo craneoencefálico cerrado y congelación severa— se evalúa como muy grave y los especialistas lo evacuan a Moscú. Los médicos hacen un pronóstico positivo al respecto.
La madre del niño está viva y ya llegó al hospital donde se encuentra su hijo, afirma el servicio de prensa del Ministerio de Emergencias.
El organismo indicó que el pequeño sobrevivió porque se encontraba en una cuna y estaba bien tapado con una manta. "El bebé estaba apretado contra el colchón, la manta —que lo protegía del frío de la losa de la casa— se arrugó", indicó Piotr Gritsenko, responsable de los trabajos de emergencia en la zona, cuyo equipo rescató al bebé. "La cabeza estaba apretada por la puerta de un armario y la posición del cuerpo fue cercana a la ideal para mantenerse [con vida] tanto tiempo en el frío", afirmó.
Se informa que mientras los rescatistas realizaban trabajos en el lugar del derrumbe uno de ellos oyó un llanto infantil. Cuando los especialistas bajaron la voz, el bebé también empezó a calmarse, pero cuando volvieron a hablar más alto el menor lloraba más fuerte. Con ayuda de los perros, los socorristas confirmaron que bajo los escombros estaba atrapado un niño y fue entonces cuando se puso en marcha un amplio operativo de rescate.
En base a RT
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