Hace casi un siglo el papamóvil acompaña a los pontífices y, por primera vez se construirá en Uruguay.
Para continuar, suscribite a Telenoche. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE“Un enorme desafío, de mucho entusiasmo”, definió la labor Marcelo Fianza, gerente de Ingeniería de Nordex.
Hace casi un siglo el papamóvil acompaña a los pontífices y, por primera vez se construirá en Uruguay.
Marcelo Fianza, gerente de Ingeniería de Nordex, empresa encargada del trabajo, lo define para este informe como “un enorme desafío, de mucho entusiasmo. Se ha transmitido el entusiasmo al resto del equipo. Lo tomamos como algo que nos puede hacer trascender en la historia de los papamóviles por ser el primero construido en Uruguay”.
Los papas tienen una larga tradición vinculada a los automóviles. En 1930, Pío XI recibió un Mercedes Benz Nurburg 460, gran antecedente de los vehículos papales modernos, aunque todavía estaba lejos de la imagen del papamóvil que conocemos hoy.
Durante décadas, los pontífices utilizaron para trasladarse grandes automóviles y limusinas pero en 1975, Pablo VI utilizó una Toyota Land Cruiser especialmente adaptada para que el papa pudiera desplazarse lentamente entre una multitud y ser visto por todos.
Fue Juan Pablo II quien popularizó la imagen del vehículo blanco, abierto, con el pontífice elevado y casi al alcance de los fieles. Sin embargo, el 13 de mayo de 1981, mientras recorría la Plaza de San Pedro en vehículo abierto, recibió cuatro disparos. Juan Pablo sobrevivió al atentado pero el papamóvil cambió, con la seguridad como prioridad.
Desde entonces, y hasta la llegada de Francisco, los papamóviles comenzaron a ser vehículos blindados con paneles antibalas que protegían al papa sin impedir ser visto, y la cabina transparente se convirtió en una de las imágenes características del papamóvil.
En sus visitas a Uruguay, en 1987 y 1988, Juan Pablo II utilizó vehículos acondicionados en Argentina, por lo que la venida de León XIV despierta interés también desde el punto de vista automotor, ya que el papamóvil que usará para desplazarse estará construido en el país con mano de obra local.
Fianza aclara que el vehículo no será blindado a pedido expreso del Vaticano y, para ensamblarlo, se utilizó una camioneta Fiat Titano doble cabina.
El Vaticano brindó algunas orientaciones: debe ser de carácter sobrio, simple, con predominio del color blanco y con protección ante inclemencias meteorológicas. El resto corre por cuenta del ingenio uruguayo.
El papamóvil uruguayo estará terminado a fines de octubre y habrán trabajado en su construcción unas 35 personas. Una vez que el papa se vaya, el vehículo pasará a manos de la Iglesia Católica de Uruguay.
Suscríbete y recibe todas las mañanas en tu correo lo más importante sobre Uruguay y el mundo.
SUSCRÍBETE