La basílica de San Pedro apareció poco iluminada, para generar el clima de recogimiento y penitencia de la celebración. En el acto, de marcada solemnidad, participan cientos de personas, entre ellas el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. La Liturgia del Viernes Santo es la única del año en la que no hay consagración, pero sí comunión, y es presidida por una cruz cubierta con una tela roja situada en el altar mayor del templo. La ceremonia de la Pasión será seguida, esta tarde, por el tradicional Via Crucis en el Coliseo de Roma, un acto que comenzará a las 21.15 local.