4 de noviembre de 2026 - 07:16 Las elecciones de medio mandato celebradas el martes en Estados Unidos dejaron un cambio en el mapa político del país: el Partido Demócrata recuperó el control del Congreso y condicionó el margen de acción del presidente Donald Trump para los últimos dos años de su mandato.
Los demócratas celebraron los resultados y los calificaron como una "derrota aplastante" para Trump y sus aliados. En la Cámara de Representantes obtuvieron 225 bancas, frente a 138 de los republicanos, con otras 73 pendientes de definición. En el Senado, alcanzaron 54 escaños frente a 44 del Partido Republicano.
Con la mayoría opositora en ambas cámaras, Trump deberá enfrentar un Congreso con mayor representación demócrata durante la segunda mitad de su mandato presidencial.
En ese contexto, un senador demócrata de Georgia sostuvo que los resultados reflejan un rechazo de la ciudadanía al gobierno republicano. "El pueblo estadounidense ha rechazado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente Donald Trump", afirmó.
La denominada «ola azul», en referencia al color con el que se identifica al Partido Demócrata, también se reflejó en estados con tradición republicana. Uno de los resultados destacados fue el de Kansas, donde Adam Hamilton consiguió un lugar en el Senado y puso fin a un siglo sin una victoria demócrata en esa elección.
Los demócratas también obtuvieron triunfos en Texas, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
Los comicios dejaron, además, cambios en la representación política. Por primera vez, una mujer negra y una mujer indígena fueron elegidas gobernadoras. En el Senado, se incorporarán una representante de un pueblo originario y el primer hombre abiertamente gay elegido para integrar esa cámara.
Los resultados se conocieron en un contexto de baja aprobación de Donald Trump. Según los datos difundidos, la popularidad del presidente se ubicaba por debajo del 38% y el 75% de los estadounidenses tenía una opinión negativa sobre la economía.