31 de marzo de 2016 - 00:00 Cerró ayer la licitación para la compra de un avión presidencial con un solo oferente: el empresario, Carlos Bustin, que el año pasado había acordado con el Poder Ejecutivo la venta directa de la aeronave por US$ 1.260.000 y que fuera observada por el Tribunal de Cuentas.
La compra del avión levantó críticas en la oposición. El senador nacionalista Juvier García dijo que era un “despropósito” que Presidencia compre un avión en momentos en los que la economía viene mal, aumenta el desempleo, el seguro de paro y la inflación.
“A quién le cabe en la cabeza que es prioridad gastar en un avión presidencial. ¿No era que Astori iba a controlar el gasto? ¿Y el de Presidencia no? El ejemplo debe darlo el propio presidente y la señal de comprarse un avión para sus viajes en este momento es el peor, es injustificable”, aseguró.
El avión ofrecido es un Hawker 700 de 1979. El pliego detallaba que la fecha de fabricación de la aeronave debería ser posterior a 1975, además de contar con el certificado de aeronavegabilidad vigente y dos motores TURBOFAN.
Se pedía también una “configuración VIP” para al menos ocho pasajeros y dos tripulantes, escalera propia, barra de remolque, cocina, baño, un volumen de cabina de no menos de 600 pies cúbicos y una altura no menor de 1,73 m, un radar meteorológico con modo mapeo opcional y un teléfono satélite.