22 de febrero de 2018 - 00:00 Sindicatos argentinos, junto al kirchnerismo y las formaciones a su izquierda, llenaron el centro de Buenos Aires con miles de personas en una manifestación contra la política económica del Gobierno de Mauricio Macri que sirvió para medir las fuerzas de la oposición.
El convocante de la marcha fue el Sindicato de Camioneros, el de mayor capacidad de movilización del país, dirigido por Hugo Moyano, a quien buena parte del sindicalismo argentino decidió no apoyar al entender que la marcha era una medida de presión por sus problemas judiciales, que él mismo achaca a una persecución impulsada por el Ejecutivo.
Por el contrario, el kirchnerismo, que en sus últimos años de Gobierno se había distanciado del líder camionero, y la izquierda, que tampoco es una aliada habitual de sindicalistas como Moyano, siempre dispuestos a acordar con el poder, se sumaron a la protesta para intensificar la oposición en las calles a Macri.
En su discurso a los manifestantes, Moyano declaró que el objetivo es "decirle al Gobierno: señor presidente no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de nuestra sociedad", y se refirió al "engaño" a los jubilados que supuso la reforma de las pensiones, causante según las encuestas de un descenso en la popularidad de Macri.
Moyano también dedicó buena parte de su alocución a defenderse de las acusaciones que pesan sobre él: sostuvo que "no tiene miedo de ir preso" y que "no está implicado en ningún caso de corrupción por ahora".
El dirigente sindical está investigado por un supuesto desvío de fondos de la obra social (mutua médica) de la organización que encabeza hacia sociedades pertenecientes a su familia, en una causa iniciada por una denuncia de diputadas oficialistas.
Facundo Moyano, hijo de Hugo y diputado por el peronista Frente Renovador, reconoció que anteriormente había una "buena relación" del líder sindical con Macri y recordó que el propio presidente lo invitó a varios actos.
El oficialismo pretende iniciar en marzo la tramitación de una polémica reforma laboral con la meta de flexibilizar las condiciones de trabajo.
Entre los principales dirigentes sindicales argentinos se produjo una fractura con respecto a la asistencia a la marcha, una cuestión que puso de relieve el debate que existe en el seno del sindicalismo acerca de la estrategia a seguir frente a Macri: oposición frontal o intentar un acercamiento y acordar una suavización de sus medidas.