30 de enero de 2026 - 17:24 El despliegue de una importante fuerza naval de Estados Unidos cerca de las costas de Irán abre distintos escenarios militares si EE.UU decide pasar de la presión diplomática a la acción armada. La presencia del portaviones Abraham Lincoln, acompañado por destructores con misiles de crucero y capacidades antimisiles, marca un mensaje de fuerza en medio de un vínculo cada vez más tenso entre ambos países.
El presidente Donald Trump afirmó que espera no tener que utilizar ese poder militar, aunque volvió a exigir un “acuerdo justo y equitativo” sobre el programa nuclear iraní. Tras los bombardeos de junio de 2025 contra instalaciones nucleares, Estados Unidos elevó sus demandas: busca frenar cualquier enriquecimiento de uranio y limitar el desarrollo balístico, condiciones que Teherán considera inaceptables.
Posibles escenarios
Uno de los escenarios que se analizan en Washington es el de ataques limitados. Esto incluiría bombardeos selectivos contra defensas antiaéreas, lanzaderas de misiles y drones, o incluso acciones contra el comercio petrolero iraní para presionar a la economía sin involucrarse en una guerra abierta en Oriente Medio.
Una segunda opción, de mayor impacto, es una ofensiva masiva orientada a debilitar los pilares del régimen. Ese camino implicaría ataques contra las principales bases militares, el programa de misiles y los restos del desarrollo nuclear, con el objetivo declarado de desestabilizar la cúpula de poder en Teherán.
Irán, sin embargo, mantiene capacidad de respuesta. Pese a los golpes recibidos en los últimos años, conserva un importante arsenal de misiles balísticos de distinto alcance, además de misiles de crucero y armamento naval capaz de generar graves perturbaciones en el Golfo, un punto clave para el comercio energético global.
El riesgo de una escalada regional, con impacto más allá de Medio Oriente, vuelve a instalarse en la agenda internacional mientras Estados Unidos e Irán se acercan a un punto de definición.
Con información de AFP.