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"Era un nabo"

20 de marzo de 2015 - 00:00

nunez El exdelantero de Peñarol y Liverpool, hoy de buen presente en Racing de Argentina, Carlos Núñez, fue entrevistado por el diario Olé y se refirió a los conflictos extra futbolísticos que tuvo en el pasado.

"No hay bola de boliche. Ni humo. Tampoco música. Carlos Núñez se aleja de Discoteca como si fuese un viejo personaje que hace tiempo habitó su cuerpo. El apodo le desagrada. Lo transporta a una época en la que vivía a contramano del mundo. Noche, alguna pelea y problemas de disciplina que lo hicieron caer y levantarse", comienza diciendo la nota del periódico argentino.

“Doler no me duele, pero me molesta porque la gente que lo dijo ni siquiera era hincha de Peñarol, mi equipo. Si te critican por lo que hacés afuera... Que digan lo que quieran, sé que el apodo no lo puedo cambiar”, dijo sobre el apodo por el que es conocido en la vecina orilla: Discoteca.

"Pensaba que me sabía todo, que era superior a los demás. Me creía vivo pero era un nabo. Me pasó. Sé cuándo hice las cosas mal, pero siento que cambié... Las cosas en que me equivoqué las saqué adelante con trabajo, porque cuando te ganás el cariño de la gente es algo impagable", explicó.

El delantero sostuvo que se mareó con la fama y que "salía a la calle y tenía problemas con los hinchas de Peñarol y Nacional". De todos modos, aclaró: "La gente que me conoce sabe que soy familiero y tranquilo. A veces me ha jugado en contra mi carácter fuerte. Cuando me buscan, me encuentran. He tratado de cambiar..."

"Si jugás en Peñarol sos ídolo de muchos niños, todos te ven. Los juveniles decían 'soy Carlos Núñez' y se ponían a jugar de manos. Es una imagen muy mala y ya pedí disculpas", dijo sobre sus problemas de conducta.

"Me sentía mal y mi familia sufría por verme así. No tengo vergüenza en decir que fui al psicólogo y me cambió la vida. Yo no creía en la terapia, pero hablás de tus problemas y le das salidas a lo que tenés adentro. Son cosas de la juventud... Tuve que tocar fondo, llegar al piso para saber quiénes de verdad estaban conmigo y no porque me fuera bien", sostuvo.

"Hay que golpearse la cabeza 10 veces para aprender y por suerte lo hice a tiempo. Apenas tengo 22 años", agregó.

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