No siempre la cara es el espejo del alma, aunque la tecnología de interpretación de emociones mediante análisis facial ya permite detectar con éxito en tiempo real a quienes sonríen falsamente tras un rostro que parece contento.
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SUSCRIBITENo siempre la cara es el espejo del alma, aunque la tecnología de interpretación de emociones mediante análisis facial ya permite detectar con éxito en tiempo real a quienes sonríen falsamente tras un rostro que parece contento.
Este es un sector con grandes funcionalidades en ámbitos como la política, el márketing o la publicidad, y los últimos movimientos empresariales con inversiones millonarias en este ámbito dan fe del interés a nivel mundial por esta prometedora tecnología.
Alegría, tristeza, sorpresa, incredulidad, odio o venganza son emociones que el sujeto puede ocultar forzando expresiones del rostro pero que la tecnología ya sabe desenmascarar.
Las grandes empresas tecnológicas han visto en esto todo un filón. A principios de año, se sabía del desembolso millonario de Apple por Emotient, una empresa emergente que utiliza "inteligencia" artificial para interpretar emociones mediante análisis de microexpresiones faciales.
Anteriormente, la empresa emergente IMRSV fue adquirida por la firma de software de reconocimiento facial Kairos, con sede en EEUU, mientras que la estadounidense Affectiva de analítica emocional lograba mantener su pujanza tras varias inyecciones presupuestarias millonarias.
También Microsoft está volcada en la investigación cognitiva de emociones con iniciativas tecnológicas como "Project Oxford", aún en fase de pruebas.
La consejera delegada de la firma española 'startup' Emotion Research LAB, María Pocoví, señaló a Efefuturo el potencial de esta tecnología de reconocimiento de emociones a partir del análisis de microexpresiones faciales, que supone "un paso de gigante" en la comprensión de los sentimientos humanos en tiempo real por parte de las máquinas.
El sistema diseñado por su empresa funciona a partir de una "webcam" que graba la imagen de la cara cuyas microexpresiones se quieren identificar, y además incluye un sistema de visión artificial y un complejo algoritmo matemático para la interpretación de los datos.
La fiabilidad de la herramienta se sitúa en torno al 97%, y se está aplicando para temas de marketing, publicidad y para analizar el grado de veracidad de los mensajes que transmiten los políticos, añadió.
EFE
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