El tiempo corre en contra de los trabajos de rescate que se organizan en torno al pozo al que cayó hace ya 4 días el pequeño Julen, de tan solo dos años de edad, en la localidad de Totalán (provincia de Málaga, al sur de España).
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SUSCRIBITEEl tiempo corre en contra de los trabajos de rescate que se organizan en torno al pozo al que cayó hace ya 4 días el pequeño Julen, de tan solo dos años de edad, en la localidad de Totalán (provincia de Málaga, al sur de España).
Bajo la amenaza de unas lluvias que podrían complicar las labores de salvamento en los próximos días, el plan se desarrolla en dos vías simultáneas: por un lado, un túnel vertical, con amplitud suficiente para que quepan los equipos de rescate, que descenderá en paralelo al pozo en el que está atrapado el menor; y al mismo tiempo, una galería lateral oblicua por la que también se intentará acceder a la zona en la que se encuentra Julen, utilizando una potente tuneladora.
El pozo por el que cayó el niño es una excavación ilegal de 107 metros de profundidad, acometida en su día en busca de agua y posteriormente abandonada sin mantenimiento de ningún tipo. Sus escasos 25 centímetros de diámetro hacen imposible el acceso de ningún adulto.
Un video que registra el recorrido por el interior del pozo muestra un tapón de tierra húmeda, situado a unos 74 metros de la superficie, probablemente causado por un desprendimiento durante la propia caída de Julen. Esta acumulación de materia aísla el lugar en el que se encuentra ahora el menor y supone uno de los principales escollos de la operación.
En este momento, las labores de minería se encuentran aún en una fase previa al rescate: se están construyendo las plataformas necesarias desde las que iniciar las excavaciones que abrirán las dos vías de acceso planteadas.
Mientras tanto, José Roselló, el padre del menor, apenas puede contener su impaciencia. Presa del pánico y la desesperación, ha criticado duramente la dotación con la que se llevan a cabo las labores de rescate, en declaraciones recogidas por la prensa local. "Mi crítica no es hacia los guardias ni los bomberos, que se están dejando la piel —puntualiza Roselló, de 29 años de edad—. Pero no tienen medios".
"No puede ser que el primer camión de bomberos que llegó no llevara ni cámara —continúa el padre de Julen—; tuvieron que meter un celular", agregó.
La preocupación principal en este momento es la del tiempo que pueden llegar a tardar los efectivos implicados en el rescate en articular un acceso seguro hasta el menor atrapado y devolverlo a la superficie.
"En condiciones normales, se haría un proyecto previo con catas y sondeos, y las labores durarían más de un mes", explicó a la prensa el delegado del Colegio de Minas de la provincia de Málaga, Juan López Escobar, señalando sin embargo que "en este caso, la urgencia del rescate marca otros plazos".
Dada la extrema complicación de las labores de rescate, las características irregulares de la propia orografía del terreno y el amplio margen para que surjan imprevistos en un proyecto relativamente improvisado como este, López Escobar se resiste a hacer predicciones: "Hablar de tiempos es una temeridad. Trabajamos en hacerlo a la mayor brevedad posible, sobre todo por la salud del niño". En cualquier caso, ha reconocido que el rescate, con toda probabilidad, será "cuestión de días, no de horas".
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