13 de octubre de 2017 - 00:00 Corey Maison, de 14 años, nació siendo un chico, pero con el tiempo se dio cuenta que no se sentía cómoda en su cuerpo de varón. Comenzó a usar los vestidos de sus hermanas y a dejarse el pelo largo, hasta que un día su madre la acompañó al médico y le compró el primer pack de hormonas.
Este proceso es mencionado por la revista National Geographic como un ícono de los nuevos tipos de familias e identidades en el SXXI.
Maison se define como una activista adolescente cuyo objetivo es, a partir de su experiencia personal, ayudar a otros niños que atraviesen una situación similar.
Protagonizó campañas relacionadas a su colectivo, como la denominada "Ley del baño" en Carolina del Norte que obliga a los ciudadanos a utilizar los baños en función de los genitales con los que nació no por su identidad de género.
Esta normativa deja a las personas trans en una situación incierta y fue duramente rechazada por los colectivos LGTBI y sectores liberales en EE.UU..
"Lo mejor de ser una chica es que ya no tengo que demostrar que soy un varón", explicó Corey en entrevista con la publicación norteamericana.
Sin embargo, la historia no termina aquí. En 2015, la madre de Corey, Erica, descubrió que se sentía varón y que toda su vida se había sentido varón, por lo que decidió emprender el mismo viaje de su hija.
De hecho, fue Corey quien la ayudó a emprender el viaje para convertirse en Eric, un proceso que culminará este año con la operación de busto.
Eric, como se llama ahora, también fue respaldado por su esposo y sus otras cinco hijas.
"Mis seres queridos se comportaron de manera maravillosa, casi nada cambió. Mi marido fue comprensivo en todo. De hecho, nuestra relación ahora es más fuerte y mejor que en los diez años que llevamos juntos (...) Ella (Corey) le dio a su mama Eric(a) el coraje para comenzar su propia transición de mujer a varón. Ellas se están moviendo hacia lugares opuestos, hacia el encuentro profundo de sí mismas”, declaró a la publicación.