En 2018, la Universidad de la República presentó un informe que señalaba que 35.000 uruguayos padecían de ludopatía y 70.000 personas tenían problemas con el juego. Hoy se cree que son más.
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SUSCRIBITEEl juego compulsivo es una enfermedad y, según datos de la Udelar, 35.000 personas padecen de ludopatía, aunque se cree que pueden ser más.
En 2018, la Universidad de la República presentó un informe que señalaba que 35.000 uruguayos padecían de ludopatía y 70.000 personas tenían problemas con el juego. Hoy se cree que son más.
“Se estima que aumentó porque hay una mayor oferta”, dice Gracy Gómez, del Programa de Prevención y Tratamiento del Juego Patológico de la Facultad de Medicina.
Muchas de las personas con problemas con el juego comenzaron el camino siendo pequeñas, y Gómez apunta que “casi todos los jugadores tienen antecedentes familiares”.
“Las luces del casino me encandilaron y no salí más”, dice a Telenoche un ludópata en rehabilitación.
Un reciente estudio de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas indica que ocho de cada diez uruguayos juega. El 6% juega todos los días, el 20% lo hace semanalmente y un 14% cada 15 días. Un 5% prefirió no contestar.
Marcelo Visconti, director de la Dirección de Loterías y Quinielas, explica que, de acuerdo a este informe, “juegan un poquito más los hombres que las mujeres y la gente, a medida que va creciendo, va jugando un poco más que la gente más joven”.
El juego compulsivo es una patología, y la psiquiatría define a lo que antes se consideraba un control de impulsos como adicción. La psiquiatra Eugenia Camejo indica que “es un problema de salud mental que hay que tratar y, cuanto antes consulte la persona, es mejor para el pronóstico en cuanto al problema”.
Los efectos del juego son similares a los experimentados por el consumo de ciertas drogas. Al respecto, Gómez dice que “el juego provoca en el cuerpo prácticamente lo mismo que consumir cocaína sin haber consumido nada”.
En el mismo sentido, Camejo asegura que, “en el juego, actúan los mismos mecanismos de recompensa cerebral que cualquier otra sustancia, con los mismos elementos de abstinencia y tolerancia”, entre otros.
Los datos revelan que el 14% de los jugadores, al menos alguna vez, gastó por encima de sus posibilidades.
Un ludópata en rehabilitación cuenta que “no le importaba si sus hijos tenían para comer, si tenían útiles para la escuela, los cumpleaños. Eso era una cosa de segundo plano. Primero estaba jugar, jugar y jugar”.
Los testimonios se acumulan: hay quien perdió negocios, dejó de pagar sus cuentas, fue preso… “Toqué las puertas de la muerte y de la locura”, confiesa uno de ellos.
Visconti señala que, en Uruguay, se apuestan 1.500 millones de dólares al año en los juegos bajo la órbita de Loterías y Quinielas y y un monto similar en casinos. De ese dinero, Loterías y Quinielas recauda unos 100 millones de dólares anuales que se destinan a servicios públicos.
Pero, por más que el juego esté regulado y se insista con la necesidad de que esté bajo la órbita estatal, preocupan sus zonas grises: en las casas de apuestas online los uruguayos juegan en sitios internacionales no regulados, aunque se calcula que el 10% que juega lo hace por una vía que no está habilitada. Esto inquieta porque el ludópata “tiene el casino en el bolsillo las 24 horas del día”.
Otro motivo de inquietud para el Estado son las máquinas tragamonedas, presentes en miles de lugares.
“En la Dirección de Loterías y Quinielas, esperamos y necesitamos que se hable mucho más del tema, que se converse más. Es nuestra obligación buscar mecanismos para medirlo fehacientemente, para tener los datos y desarrollar políticas al respecto”, agrega Visconti.
Para salir de la ludopatía existen caminos. El Programa de Prevención y Tratamiento del Juego Patológico de la Facultad de Medicina asiste en distintos grupos a unas 250 personas. Para participar del programa hay que comunicarse al 0800 8631.
También existe Jugadores Anónimos, que brinda asistencia a personas adictas al juego. La vía de comunicación con esta organización es la Línea Vida Jugadores Anónimos (098 111 533).
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